viernes, 27 de diciembre de 2013

UNA TEMPORADA PARA SILBAR, IVAN DOIG (I)

Me revolví en el asiento mientras la mirada colectiva del aula permanecía en el personaje que estaba al frente de la habitación. Por mi experiencia en ambos frentes del aula, sé que en esa mirada hay duda, asombro, emoción, esperanza, algo de temor y algo que se acerca a la adoración: esos son todos los ingredientes de ese primer encuentro entre el maestro y aquellos cuyo destino es sentarse y aprender.


Una temporada para silbar, Libros del Asteroide, pág 112     

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