viernes, 8 de junio de 2018

INTRUSOS Y HUÉSPEDES, LUIS MAGRINYÀ


Buen día en la escuela: siempre está bien que el medio de subsistencia sea agradable; pero los alumnos, las clases- lo siento- no me inspiran una línea



Intrusos y huéspedes, Anagrama, pág 115

viernes, 25 de mayo de 2018

EN PICADO, NICK HORNBY


- Sí, por casualidad, viejo hijoputa estúpido
- Así es como me habla- dijo, mirándome con aire lastimero, como si mi larga relación con los dos me autorizara de algún modo a interceder por él ante su hija.
- Apuesto a que lamenta su decisión de no haberla mandado a la privada, ¿me equivoco?
- ¿Cómo dice?
- Muy admirable y demás mandarla a la escuela pública. Pero ¿sabe? Obtiene aquello por lo que paga. Y usted incluso un poco menos que eso
- El colegio de Jess hace un magnífico trabajo en circunstancias muy adversas- dijo Crichton-. El cincuenta y uno por ciento de la clase de Jess sacó un suficiente o más en el bachillerato. Un once por ciento más que el año anterior.
- Excelente. Debe de ser de gran consuelo para usted
Los dos miramos a Jess, que nos hizo un corte de mangas


En picado, Anagrama, pág 137

viernes, 11 de mayo de 2018

CUANDO FUIMOS HUÉRFANOS, KAZUO ISHIGURO


Lo que conservo es el recuerdo de estar entrando en una clase- el aula 15 del Old Priory-, donde el sol entraba a ráfagas a través de los estrechos ventanales claustrales y hacía visible el polvo suspendido e inmóvil en el aire. El profesor aún no había llegado, pero yo también debía de llegar un poco tarde porque recuerdo que mis compañeros estaban ya sentados en grupos en pupitres, bancos y antepechos de ventanas. Estaba a punto de unirme a uno de los grupos de cinco o seis alumnos cuando sus caras se volvieron hacia mí y comprendí enseguida que estaban hablando de mi persona.


Cuando fuimos huérfanos, Anagrma, pág 20

viernes, 27 de abril de 2018

BODEGÓN CON PECES, JOSEP PLA


La cultura- lo que genéricamente se llama la cultura- tenía una representación más bien pobre. No había pedagogos ni se cumplían las leyes de la instrucción pública. Para ir a la escuela, entre ir y venir, los niños hubieran tenido que caminar diez o doce kilómetros diarios: la prudencia exigía que sólo fuesen cuando no tenían nada más que hacer y, aun así, debía meditarse



Cinco historias del mar, Destino, pág 14

viernes, 30 de marzo de 2018

CHESIL BEACH, IAN MCEWAN


Cuando estaba de un humor más realista, Edward pensaba que debía encontrar un empleo idóneo, de profesor de historia en un centro de enseñanza secundaria y asegurarse de eludir el servicio militar



Chesil Beach, Anagrama, pág 57

viernes, 16 de marzo de 2018

SOLENOIDE, MIRCEA CARTARESCU

En una de las clases me esperan cuarenta críos, pero ¿en cuál?. Casi siempre me equivoco. Abro titubeante una puerta, los alumnos en sus pupitres se vuelven hacia mí, la profesora interrumpe la serie de fracciones (si es la bella Florabela) o la lección sobre la inmovilidad de los reptiles (si es la temida Gionea) o sus tics del síndrome Torett (si me encuentro con Vintila, el profe de Geografía). ‘Perdón’, digo y cierro arrepentido la puerta con el sentimiento de alguien que ha sido, sin querer, testigo de un secreto vergonzante. Lo que tiene lugar entre los alumnos y los profesores ahí, detrás de las puertas blancas, numeradas, me ha parecido sellado siempre con un tabú tan poderoso y tan indiscutible como el de irrumpir en los baños de las señoras



Solenoide, Impedimenta, pág 56