viernes, 12 de febrero de 2021

EL FANAL HIALINO, ANDRÉS TRAPIELLO

 Y en medio de todo, en esta vida de completa desconexión, hace un momento R. nos ha dicho por teléfono que le han quedado tres en la segunda evaluación. Ha sido una noticia extrañísima. Tres suspensos en un sobrino, en un vecino, en el hijo de un amigo no tienen ninguna importancia; ahora, tres suspensos en esta familia son un drama. Jamás había suspendido. Él mismo estaba desconcertado, aunque debía barruntarlo, porque ésa es de la clase de catástrofes que, como las avalanchas, se hacen preceder de un gran ruido. Y habríamos querido estar con él. Y todo lo que encontrábamos hasta ese momento sabrosísimo se insustanció, y no hacíamos más que pensar en nuestra vieja casa y en un chico que lo estará pasando mal


El fanal hialino, Austral, página 367

viernes, 29 de enero de 2021

EL TERCER POLICÍA, FLANN O´BRIEN

—En mis tiempos —dijo el Sargento— la mitad de los alumnos de primaria andaban por ahí con semejante número de infecciones en la boca como para diezmar la población de la Rusia continental y marchitar una cosecha con solo mirarla. Ahora eso ya no pasa, hay revisiones obligatorias, los dientes que no están mal del todo los rellenan con hierro y los que sí están mal los extraen con algo parecido a unas tenazas para cortar alambre.


El tercer policía, nordicalibros, pág 107

viernes, 1 de enero de 2021

EL FILO DE LA NAVAJA, SOMERSET MAUGHAM

 No estudié en Cambridge, como mis hermanos. Pude hacerlo, pero no quise. Preferí salir al mundo. Siempre lo he lamentado. Creo que me podría haber ahorrado muchos errores. Se aprende mucho más rápidamente bajo la dirección de profesores experimentados. Si no se tiene un guía se malgasta mucho tiempo errando el camino, para encontrarse luego en un callejón sin salida.



viernes, 4 de diciembre de 2020

IRENE Y EL AIRE, ALBERTO OLMOS

 La fiesta congregaba profesores, escritores, poco más. En la parte derecha del salón, los profesores hacían corrillos y movían mucho las manos, se les notaba el vicio adquirido tras varios años de pupitres y pizarras


Irene y el aire, Seix Barral, pág 11

viernes, 20 de noviembre de 2020

EL BAR DE LAS GRANDES ESPERANZAS, J.R. MOEHRINGER

 Di por sentado que sexto estaría chupado, como todos los cursos hasta entonces, pero, no sé por qué, resultó que había el doble de deberes, y todo se hacía mucho más difícil. Además, de repente, mis compañeros de clase parecían mucho más listos que yo, y mucho más conscientes de cómo funcionaba el mundo


El bar de las grandes esperanzas, página 89

viernes, 6 de noviembre de 2020

VIAJE EN AUTOBÚS, JOSEP PLA

 La palabra «didáctico» es para mí una palabra neutra que me produce un efecto antiafrodisíaco. Debería ser eliminada del léxico de las señoritas.


Viaje en autobús, Destino, pág 38

viernes, 23 de octubre de 2020

UN TRANVÍA EN SP, UNAI ELORRIAGA

 Empezamos a calcular, ya un poco seriamente, cuando estudiamos la carrera. Cuánto tiempo vamos a necesitar para hacernos médicos: a) si somos buenos estudiantes, pasaremos, más o menos, X años en la universidad; b) si somos estudiantes del tipo ya-estudiaré-cuando-acabe-la-película, tardaremos X+l o X+2 años, según el metraje de las cintas y la capacidad de los guionistas para marear de aburrimiento, y c) si somos estudiantes tragicómicos, en cambio, podemos llegar a tardar hasta (x+N)2 años. Entonces decidimos que igual lo mejor es el grupo A, pero que tampoco pasa nada por saltar al grupo B un par de veces al año. Que es incluso bueno. También tres veces. Cuatro ya no.


Un tranvía en SP, Alfaguara, página 110

viernes, 11 de septiembre de 2020

LA CONJURA DE LOS NECIOS, JOHN KENNEDY TOOLE

 —En la universidad fueron buenos contigo, Ignatius. Vamos, di la verdad. Te dejaron quedarte allí mucho tiempo. Te dejaron incluso dar una clase.

Bah, fundamentalmente era igual. Cierto pobre blanco de Mississippi le dijo al decano que yo era un propagandista del Papa, cosa evidentemente falsa. Yo no apoyo al Papa actual. No se ajusta en absoluto a mi idea de un Papa firme y autoritario. En realidad, me opongo firmísimamente al relativismo del catolicismo moderno. Sin embargo, el atrevimiento de aquel ignorante fundamentalista rústico y fanático impulsó a mis demás alumnos a crear un comité para exigir que yo corrigiese, puntuase y devolviese sus ensayos y exámenes acumulados. Hubo incluso una pequeña manifestación ante la ventana de mi despacho. Fue todo muy espectacular. Se las arreglaron bastante bien, siendo como eran unos mozalbetes simplones e ignorantes. En el punto culminante de la manifestación, tiré todos aquellos papeluchos, sin corregir, por supuesto, por la ventana, sobre sus propias cabezas. La universidad era demasiado mezquina para aceptar aquel acto de desafío al abismo de la academia contemporánea.

¡Ignatius! Nunca me lo habías contado.

No quería preocuparte. También les dije a los estudiantes que, en bien del futuro de la humanidad, esperaba que todos fueran estériles —Ignatius se colocó las almohadas alrededor de la cabeza—. No habría podido leer las barbaridades y disparates que salían de las mentes oscuras de aquellos estudiantes. Me pasará igual dondequiera que trabaje.



viernes, 28 de agosto de 2020

EL CORAZÓN DE LOS HOMBRES, NICKOLAS BUTLER

A Nelson le gusta el colegio; le encanta, se desvive por ganarse la aprobación de sus profesores, por ese gesto de sorpresa que les asoma en la cara cuando expone algún oscuro dato histórico relacionado con nuestro sistema legal, por ejemplo, o los elementos más raros de la tabla periódica.

El corazón de los hombres, Libros del Asteroide

viernes, 14 de agosto de 2020

EL ANTROPÓLOGO INOCENTE, NIGEL BARLEY

El maestro, alentado por el apoyo de las altas esferas, presentó una lista de los nombres de los padres que no llevaban a sus niños a la escuela. Seguidamente saco otra de los padres que mandaban a sus hijos sin otro alimento que el almuerzo tradicional, cerveza, que tenía ebrios a sus pupilos toda la tarde.


El antropólogo inocente, Anagram, página 193

viernes, 17 de julio de 2020

EL HOTEL NEWHAMPSHIRE, JOHN IRVING

No quiero ser profesor —respondió papá serenamente, lo que significaba que otra vez estaba furioso—. No quiero ser entrenador. No quiero que mis hijos vayan a un instituto tan malo. Éste es un pueblo de paletos, con una escuela que se tambalea y está llena de chicos ricos con problemas; sus padres los envían aquí en un esfuerzo desesperado por frenar su ya considerable sofisticación..., sofisticación delirante por parte de los hijos, patanería delirante por parte de la escuela y del pueblo. Lo peor de ambos mundos.


viernes, 3 de julio de 2020

JANE EYRE, CHARLOTTE BRONTË

Estaba pálida y desmejorada y me dijo que no era feliz. Las normas de aquella escuela me parecieron demasiado rígidas, como desproporcionada la exigencia en el estudio para una niña de tan corta edad.



Jane Eyre, Planeta, pág 373

viernes, 19 de junio de 2020

LA SAL DE LA TIERRA, JOSEPH RATZINGER

Fui coadjutor en una parroquia y daba dieciséis horas semanales de Religión, a seis clases diferentes, de la 2ª a la 8ª clase. Eso suponía un montón de trabajo, más aún si se tiene en cuenta que yo me estrenaba en aquel encargo. Era lo que más tiempo me llevaba de todas mis obligaciones pastorales; disfrutaba mucho con aquellas clases porque enseguida comprobé que tenía facilidad para relacionarme con los niños. Fue una experiencia muy interesante para mí, dejar el ámbito intelectual para, de pronto, dirigirme a los niños. Me pareció muy bonito transformar el abstracto universo de los conceptos de modo que un niño también pudiera entenderlo


viernes, 5 de junio de 2020

BÚNKER, TOTEKING

Una vez una profesora que teníamos en el instituto Velázquez venía tan derrotada de la clase que acababa de dar en otro grupo, que cuando entró en la nuestra me dijo: “Manolito, vete de clase, que hoy no tengo ganas de aguantarte”. Todavía no había soltado el bolso en la mesa, ni había pronunciado el primer “¡Silencio!”, y ya me había echado. Si te sentabas a mi lado, inevitablemente nos expulsaban a los dos de clase. Que se lo pregunten si no a David Bravo



Búnker, Blackie Books, pág 79

viernes, 22 de mayo de 2020

PRESTIGIO, RACHEL CUSK

—Me encantaría —contestó—, pero ya no tengo tiempo. Evidentemente echo de menos el contacto con los alumnos: te dan la sensación de recuperar algo perdido, ¿verdad? Si te soy sincero, al final empezó a parecerme que los estaba estafando un poco, animándoles a creerse capaces de escribir un gran éxito de ventas que solucionaría todos sus problemas, cuando lo cierto es que la mayoría de esos chicos simplemente no tiene talento.



Prestigio, Libros del Asteroide

viernes, 24 de abril de 2020

EL REINO, EMMANUEL CARRÈRE

Como otros tantos maestros exigentes, tenía tendencia a preferir a los alumnos que no habían recibido ninguna formación en vez de a los que habían recibido otra distinta que la suya, y a considerar que había que partir de cero


El Reino, Anagrama, pág 439

viernes, 13 de marzo de 2020

EL CLUB DE LOS MENTIROSOS, MARY KARR

La mayoría de mis compañeros se echaba sobre los cuadernos e intentaba dormir. Un niño evaluaba la calidad de la jornada durmiéndose encima de un papel milimetrado. Luego trazaba un círculo alrededor de la mancha de baba que había quedado y comparaba el tamaño y la forma con la mancha del día anterior.


viernes, 28 de febrero de 2020

EL PERIODISTA DEPORTIVO, RICHARD FORD

Todos eran muy hábiles en el arte de explicar, desarrollar y diseccionar, e intentaron conseguir que me quedase por esos medios. Consiguieron desesperarme, y al final ya no podía soportar sus caras sonrientes y esperanzadas de profesores. Déjenme que les diga que los profesores son unos impostores de tomo y lomo y de la peor especie, pues pretenden una vida imposible, una eterna y ociosa juventud existencial. Eso les crea terribles decepciones y les lleva a alejarse de la verdad. Y la literatura, por su carácter duradero, es el billete para esos viajes.


viernes, 14 de febrero de 2020

EN EL CORAZÓN DEL CORAZÓN DEL PAÍS, WILLIAM H. GASS

EDUCACIÓN
En 1833, Colin Goodykoontz, un predicador ambulante con nombre de cuento de hadas, resumió la situación de una ciudad de Indiana del siguiente modo:
La ignorancia y su escuálida prole. Una carencia universal de intelecto. La abstinencia total de la literatura es práctica generalizada… No hay ninguna autoridad académica en gramática o geografía ni, hasta donde yo sé, un profesor capacitado para instruirlos… Otros padecen durante unos pocos meses al año los métodos de enseñanza de lectura, escritura y cálculo más anticuados e inadmisibles… ¿Es necesario que haga un alto para recordaros que esta ciénaga es idónea para engendrar repugnantes reptiles? ¡Croan de celos; su fanatismo es desaforado; son desconfiados como serpientes; están ciegos cual gusanos; tienen la malicia de los cocodrilos!’
Las cosas han cambiado desde entonces, pero en ninguno de los aspectos mencionados




En el corazón del corazón del país, La navaja suiza

viernes, 31 de enero de 2020

PRETÉRITO IMPERFECTO, CARLOS CASTILLA DEL PINO

Mi padre no quiso que yo fuera a una escuela nacional, como se llamaba entonces a la escuela pública, porque, según él, en ellas no se trabajaba suficientemente con los alumnos y había demasiados en clase


Pretérito imperfecto, Tusquets, pág 75

viernes, 3 de enero de 2020

PENSAMIENTOS SECRETOS, DAVID LODGE

He visto a mis alumnos por primera vez esta tarde, en una sala de seminario bastante lúgubre del octavo piso de la torre de Letras. Nos hemos sentado en sillas mohosas alrededor de una mesa grande cubierta de una fina película de polvo de tiza. Había letreros como señales de tráfico clavados en la pared, con dibujos estilizados y barras diagonales, prohibiendo fumar, comer y beber. ¿Hay que prohibirles explícitamente a los estudiantes de hoy día comer y beber en clase? Me tranquiliza que los míos, en su conjunto, sean majos. Claro que ha sido un encuentro tenso, de valoración mutua



Pensamientos secretos, Anagrama, página 14

viernes, 22 de noviembre de 2019

LÉXICO FAMILIAR, NATALIA GINZBURG

Se matriculó en medicina, y mi padre se lo encontraba en el aula de anatomía. No le gustaba nada verlo allí delante. Una vez que el aula estaba a oscuras porque mi padre estaba poniendo diapositivas, vio un cigarrillo encendido en medio de la oscuridad. “¿Quién está fumando?- gritó-. ¿Quién es el animal que se ha puesto a fumar?” “Soy yo, papá”, respondió la conocida voz ligera. Y todo el mundo se echó a reir


Léxico familiar, Lumen, pág 110

viernes, 8 de noviembre de 2019

OPEN. MEMORIAS, ANDRE AGASSI

No estudio. No hago los deberes. No presto atención. Y no me importa lo más mínimo. En las clases permanezco sentado, en silencio, en mi pupitre, mirándome los pies, pensando que preferiría estar en cualquier otra parte, mientras el profesor habla y habla sobre Shakespeare, la batalla de Bunker Hill o el teorema de Pitágoras


Open. Memorias, Duomo, pág 101

viernes, 25 de octubre de 2019

LA EDAD DE HIERRO, J. M. COETZE

El año pasado, cuando empezaron los problemas en las escuelas, le dije a Florence lo que pensaba.
En mi época considerábamos la educación un privilegio —le dije. Los padres se apretaban el cinturón y ahorraban para que sus hijos fueran a la escuela. Nos habría parecido una locura quemar una escuela.
Las cosas han cambiado —contestó Florence.
¿Apruebas que los niños quemen las escuelas?
No puedo decirles a estos chicos lo que tienen que hacer —dijo Florence. Todo ha cambiado. Ya no hay padres ni madres.
Eso es absurdo —dije. Siempre hay padres y madres. Así terminó nuestra conversación.



La edad de hierro, Coetze, pa´g 24

viernes, 11 de octubre de 2019

EVERYMAN, PHILIP ROHT

Mainly what he did was to replicate what he´d heard as a kid when he started taking classes and his teachers were telling him the same things


Everyman, Vintage, pág 83

viernes, 27 de septiembre de 2019

LA EXTRAÑA DESAPARICIÓN DE ESME LENNOX, MAGGIE O´FARRELL

Nunca le gustó el colegio. Le gustaba trabajar, le gustaban las clases y los profesores. Ojalá el colegio hubiera sido sólo eso. Pero había infinidad de niñas, siempre peinándose y repeinándose y tapándose la boca entre risitas. Eran insufribles.


La extraña desaparición de Esme Lennox, salamandra, pa´g 121


viernes, 13 de septiembre de 2019

TRÁNSITO, RACHEL CUSK

Los alumnos eran, por lo general, tan exigentes y egocéntricos que terminado el curso se sentía completamente vacía. Al principio tenía la sensación de estar dándoles algo, algo bueno, algo que podría cambiarles la vida; en un primer momento, esa sensación de vacío le había parecido una especie de agotamiento virtuoso. Pero según se iba vaciando durante los cuatro o cinco días del curso, comenzaba a pasar otra cosa. Empezaba a verlos- a los estudiantes- con mayor objetividad; en esa manera de necesitarla que tenían ya no advertía criterio, sino parasitismo. La sensación de que ellos la habían embaucado para que se viera generosa, incansable, inspiradora, cuando, en realidad, no era más que una víctima que se había sacrificado a sí misma



Tránsito, Libros del Asteroide, pág 115

viernes, 30 de agosto de 2019

LA PARTE INVENTADA, RODRIGO FRESÁN

Una memoria todavía a salvo de los olvidos que llegarán con el colegio; donde y cuando su capacidad hasta ahora infinita para el recuerdo será constantemente puesta a prueba con nombres de próceres con uniforme tanto más aburridos que los de los superhéroes, con tablas matemáticas, con fechas de batallas y ecuaciones inútiles que de nada le serán útiles pero que, tal vez, su secreta función sea la de sepultar una avalancha de información pública y externa materias primordiales y asignaturas tanto más decisivas


La parte inventada, Literatura Random House, pág 47

viernes, 16 de agosto de 2019

BOY (RELATOS DE LA INFANCIA), ROALD DAHL

Había en Repton unos 30 maestros o más, y la mayoría eran extraordinariamente tediosos y totalmente incoloros y no tenían el menor interés por los alumnos. Pero Corkers, un solterón excéntrico, no era ni tedioso ni desaborido. Corkers era un seductor, un hombrón desmañado de mejillas colgantes como las de un sabueso y vestimenta sucia, desaliñada. Llevaba pantalones de franela sin planchar y chaqueta parda de mezclilla llena de remiendos y con migas en las solapas. Estaba allí para enseñarnos matemáticas, pero en realidad no nos enseñaba nada y tal era deliberadamente su método. Sus lecciones consistían en una serie interminable de pasatiempos inventados por él, de tal modo que no hubiera nunca ocasión de mencionar las matemáticas. Entraba con su andar pesado en el aula, se sentaba detrás de su escritorio y miraba desafiante a la clase. Nosotros aguardábamos con expectación, preguntándonos intrigados por dónde iría a salir.
Vamos a echar un vistazo al crucigrama del Times de hoy —decía, sacándose del bolsillo de la chaqueta un periódico todo arrugado—. Será mucho más divertido que andar enredando con los números. Detesto los números. Los números son probablemente lo más funesto que hay en el mundo.
¿Entonces por qué enseña usted matemáticas, señor? —le preguntaba alguno de nosotros.
Es que no las enseño —respondía él, sonriendo taimadamente—. «Simulo» enseñarlas, nada más.




viernes, 2 de agosto de 2019

EL PACIENTE, JUAN GÓMEZ-JURADO


Rachel y yo habíamos buscado la mejor escuela para Julia desde el mismo momento en que supimos que estaba embarazada. Habíamos optado por una que primase el arte y la alegría por encima de la competitividad. Por cada plaza en ese colegio había doce solicitudes. Habíamos hecho colas interminables y pedido un favor tras otro a todos nuestros conocidos hasta que conseguimos que la admitiesen




El paciente, booket, pág 43

viernes, 19 de julio de 2019

RENDICIÓN, RAY LORIGA

En el colegio dejé que hablase ella, porque tiene más preparación y cultura que yo. Sí me di cuenta, no obstante, de que era un lugar precioso y de que todos los profesores parecían muy buenos y los alumnos se comportaban de maravilla, dando los buenos días cuando te los cruzabas en el pasillo y hasta cediéndose el paso unos a otros




Rendición, Alfaguara, pág 113

viernes, 5 de julio de 2019

FANTASMAS, CHIMAMANDA NGOZI ADICHE

El centro de profesores es una sombra de lo que era —ha comentado Ikenna. He ido esta mañana.
Hace mucho que no voy por ahí. Aun antes de jubilarme llegó un momento en que me sentí demasiado viejo y fuera de lugar. Esos novatos son unos ineptos. Ninguno enseña nada. Ninguno tiene ideas nuevas. No hay más que politiqueo mientras los estudiantes compran sus títulos con dinero o con su cuerpo.



viernes, 21 de junio de 2019

NIÑOS EN EL TIEMPO, IAN MCEWAN

Había quedado demostrado que existía una profunda preocupación entre padres y educadores ante la caída en los estándares de comportamiento y la falta de responsabilidad civil entre muchos elementos de la sociedad, particularmente los jóvenes. La educación desempeñaba claramente un papel importante en ello y no cabía duda de que los padres en el pasado habían sido inducidos a error por estúpidas teorías a la moda acerca de la educación infantil. Había un llamamiento para regresar al sentido común y se pedía al gobierno que tomase la delantera. Eso era lo que hacía y lo que iba a continuar haciendo, sin dejarse intimidar por las patéticas difamaciones y las calumnias irresponsables de sus oponentes.



Niños en el tiempo, Anagrama, pág 121