viernes, 29 de mayo de 2026

DESCARGO DE CONCIENCIA(1930-1960), PEDRO LAÍN ENTRALGO (III)

    Otra cosa fue para mí Berasain y Pons. Aquel, hijo de un acomodado indiano navarro, acababa de ganar su cátedra y había llegado a Pamplona fresco aún su saber de opositor brillante e intacto un excelente brío didáctico. Nos enseñó muy bien la Física, y todavía mejor la Química, especialmente a los que sin palabras le pedíamos algo más que tópicas lecciones recortadas. Del libro de texto de Montequi, por entonces recién aparecido, me hizo pasar al ya universitario de Rocasolano, casi a diario nos obligaba a bregar con problemas y más problemas, nos introdujo en la práctica de modestos, pero bien escogidos experimentos, y nos incitó a conocer pequeñas monografías científicas de nivel ya superior, como la del joven Esteban Terradas sobre el número de Avogadro. De esto a la resolución de estudiar Ciencias químicas, calurosamente apoyada por mi padre al terminar el curso, durante el verano de 1923, no había más que un paso 


  

Descargo de conciencia (1930-1960), Barral, pág 28

viernes, 15 de mayo de 2026

AÑOS DE PENITENCIA, CARLOS BARRAL

     Los métodos pedagógicos eran, los de unos y otros, abominables, los textos escolares inmundos y el plan de estudios medioeval. Trinidad que pesaba aplastantemente sobre todas las materias de estudio, pero singularmente sobre la literatura y sus aledaños. Claro que eso no era casualidad. No sé qué dirán los teóricos de la pedagogía- gentes que nunca me han parecido respetables-, pero me imagino que la justificación tradicional de que en todos los países modernos se siga enseñando historia de la literatura y no se enseñe, en cambio, historia del arte y de la música, consiste en que se sigue considerando la literatura como el ejemplario de la lengua que se debe hablar y escribir, es decir, que consiste en el fondo en una peligrosa identificación entre lengua y literatura, que a su vez se apoya en la ingenua identificación entre la lengua y la lengua literaria y más allá entre habla y lenguaje y, a fin de cuentas, entre lenguaje y el arte de hablar y escribir correctamente… 


 

Años de penitencia, Alianza Tres, pág 86

viernes, 1 de mayo de 2026

EL JARDINERO Y LA MUERTE, GUEORGUI GOSPODINOV

    Darle un cachete a alguien en la mejilla o tirarle de la oreja estaba totalmente a la orden del día. Te voy a arrancar las orejas no era ninguna metáfora o hipérbole; de hecho, la maestra le desgarró levemente la parte inferior del lóbulo de la oreja a mi hermano, según dijo el médico de la escuela. Yo tengo recuerdos de tizas que me lanzaban o de haber recibido golpes con la varilla, pero la que más daño hacía era la profesora de alemán con su anillo de hierro en un dedo. 


 

 
El jardinero y la muerte, Impedimenta, pág 155