- ¿Has tomado ya una decisión, hija mía?- preguntó la señora Garth, dejando las cartas sobre la mesa
- Iré al colegio de York- dijo Mary-. Me parece menos malo enseñar en un colegio que en una familia. Me gusta más dar clases. Y, como puedes ver, tengo que enseñar: no existe otra posibilidad.
- Enseñar me parece el trabajo más ameno del mundo- dijo la señora Garth, con tono reprobador-. Comprendería tus objeciones si no tuvieras los necesarios conocimientos o no te gustaran los niños
- Imagino que nunca entendemos del todo por qué a otra persona no le gusta lo que a nosotros nos parece bien, madre- dijo Mary, con cierta frialdad-. No siento cariño por las aulas: prefiero el mundo exterior. Tengo ese defecto tan inconveniente.
Middlemarch, George Eliot, pág 54
