Una vez tuve una novia. No fue una relación larga, pero lo recuerdo como algo intenso. El noviazgo duró una hora, exactamente el tiempo que transcurrió entre el inicio y el final de la clase de ciencias naturales de la escuela. Justo cuando la profesora salió del aula con sus trastos, la chica se me acercó para decirme que había cambiado de opinión y que ponía fin a lo nuestro. No puedo decir que no acusara el golpe, pero creo que, aun así, aquello me compensó. Fue solo una hora, pero sesenta minutos de esperanza no es poca cosa
Decía Juan de Mairena en sus momentos de mal humor: «Un pedagogo hubo: se llamaba Herodes».
viernes, 24 de enero de 2025
viernes, 10 de enero de 2025
VOZDEVIEJA, ELISA VICTORIA
Ya me doy cuenta de que los profesores a veces dicen tonterías, que no saben tanto, aunque su intención sea buena y nos traten con cariño y esmero. La información a menudo es arbitraria y confusa, nada fiable. Hago todo lo que ellos piden porque creo que la única forma exitosa de escapar es desde dentro. No parecen muy preparados y es fácil seguir las instrucciones, aprender a complacer sus manías.
Vozdevieja, Blackie Books, pág 138
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