Había cumplido dando clase a los niños negros e italianos de la misión de Gibbsville, que se hace pasar por la Liga Infantil de Gibbsville. Pero no le había gustado. No tenía ni aplomo ni seguridad con aquellos niños, ni con ningunos otros, y sabía que no era buena profesora.

No hay comentarios:
Publicar un comentario