viernes, 16 de octubre de 2026

UNA SALA LLENA DE CORAZONES ROTOS, ANNE TYLER

    Y, lo más importante: la universidad no era como se la imaginaba. Él pensaba que sería un lugar que le daría todas las respuestas, que le proporcionaría una única y sucinta Teoría de Todo para organizar su mundo, pero en cambio parecía una extensión del instituto: los mismos profesores delante de la clase repitiendo las mismas cosas una y otra vez, los mismos estudiantes bostezando o moviéndose inquietos o cuchicheando durante las clases. Perdió el entusiasmo.


  

Una sala llena de corazones rotos, Lumen, pág 20

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