Education. In
wartime, educational reform must necessarily be promise rather than
performance. At the moment we are not in a position to raise the
school-leaving age or increase the teaching staffs of the elementary
schools. But there are certain immediate steps that we could take
towards a democratic educational system. We could start by abolishing
the autonomy of the public schools and the older universities and
flooding them with State-aided pupils chosen simply on grounds of
ability. At present, public-school education is partly a training in
class prejudice and partly a sort of tax that the middle classes pay
to the upper class in return for the right to enter certain
professions. It is true that that state of affairs is altering. The
middle classes have begun to rebel against the expensiveness of
education, and the war will bankrupt the majority of the public
schools if it continues for another year or two. The evacuation is
also producing certain minor changes. But there is a danger that some
of the older schools, which will be able to weather the financial
storm longest, will survive in some form or another as festering
centres of snobbery. As for the 10,000 ‘private’ schools that
England possesses, the vast majority of them deserve nothing except
suppression. They are simply commercial undertakings, and in many
cases their educational level is actually lower than that of the
elementary schools. They merely exist because of a widespread idea
that there is something disgraceful in being educated by the public
authorities. The State could quell this idea by declaring itself
responsible for all education,
even if at the start this were no more than a gesture. We need
gestures as well as actions. It is all too obvious that our talk of
‘defending democracy’ is nonsense while it is a mere accident of
birth that decides whether a gifted child shall or shall not get the
education it deserves.
Decía Juan de Mairena en sus momentos de mal humor: «Un pedagogo hubo: se llamaba Herodes».
viernes, 27 de octubre de 2017
viernes, 13 de octubre de 2017
MANUÉ SHANCHE SHANCHE, NO ME PISES QUE LLEVO CHANCLAS
Y estaba en el colegio cuando era chico sentao al lao mia,
y se escapaba y to los dia el fugitivo.
Y el niño estaba mu acostumbrao a irse al canal,
y traer despues rabo de lagarto, lagartijas, ratas y yo que se.
Manué Sanche Sanche se llamaba el.
Manué Sanche Sanche se llamaba el.
No se lavava, no se limpiaba los mocos y no le hacia caso a naide,
y el niño anda y a todas horas y a su aire.
Estaba hecho un gamberro de ende chiquitito er Manué,
y todo er mundo se lo decia eso no es tio eso no es.
Manué Sanche Sanche se llamaba el.
Manué Sanche Sanche se llamaba el.
por parte de la madre y por parte del padre
Ya no se ponia pantalones cortos y lo apuntaron al instituto,
y el niño le traia y to las notas en coloraoo
y to las semana recibia el padreua nota del director diciendole:
ay venga usted que me tiene desesperado su manue
Manué Sanche Sanche se llamaba el.
Manué Sanche Sanche se llamaba el.
asi termina la historia de ese compañero mio que se llamaba Manue
que estaba hecho un bicho malo
y remato al final en caranbanchel,
porque el que anda mal, mal acaba y como te puede imaginar
la policia estaba to er dia corriendo tras de el diendole:
detengase usted
Manué Sanchez Sanchez se llamaba el.
Manué Sanchez Sanchez se llamaba el.
Manué Sanchez Sanchez se llamaba el.
viernes, 29 de septiembre de 2017
ENTRE EL MUNDO Y YO, TA-NEHISI COATES
El Álgebra, la Biología y el
Inglés no eran tanto asignaturas como oportunidades para disciplinar
mejor el cuerpo, para practicar la escritura entre líneas, para
copiar las instrucciones de forma legible, para memorizar los
teoremas extraídos del mundo que habían sido creados para
representar. Todo ello me resultaba remoto. Recuerdo estar sentado en
mi clase de Francés de séptimo y no tener ni idea de por qué
estaba allí. No conocía a nadie de Francia, y a mi alrededor nada
me sugería que fuera a conocer a nadie nunca. Francia era una roca
que giraba en otra galaxia, alrededor de otro sol, en otro cielo que
yo no cruzaría nunca. ¿Por qué exactamente estaba yo sentado en
aquella clase?
Entre el mundo y yo, Seix Barral, pág 42
viernes, 15 de septiembre de 2017
INUNDACIÓN, PAZ MONSERRAT REVILLO
Fue
la hora con más minutos de toda mi vida. Las paredes se acercaban a
mí y se separaban con la cadencia de un músculo cardíaco gigante y
de color verde. Por fin acabó la clase, y yo cerré la libreta con
una copia de todas las divisiones resueltas en la pizarra por la
profesora y otras tantas propuestas como deberes para el día
siguiente. Eran incomprensibles, inabarcable, incluso para una alumna
aplicada como yo. En silencio, sudando e invadida por un sollozo que
trataba de ahogar, guardé el cuaderno de matemáticas en mi cartera
sin apenas atreverme a mirar a mi alrededor. De haber podido me
habría metido también yo en el fondo de esa cartera de cuero,
dentro del estuche, entre los colores para que nadie me encontrara
viernes, 1 de septiembre de 2017
THE BROOKLYN FOLLIES, PAUL AUSTER
I
found it to be an absorbing well-written book, but one story stood
out from the others, and it has stayed with me ever since. According
to the author, Ray
Monk,
after Wittgenstein wrote his Tractatus as
a soldier during WWI, he felt that he had solved all the problems of
philosophy and was finished with the subject for good. He took a job
as a schoolteacher in a remote Austrian mountain village, but he
proved unfit for the work. Sever, ill-tempered, even brutal, he
scolded the children constantly and beat them when they failed to
learn their lessons. Not just ritual spankings, but blows to the face
and head, angry pummelings that wound up causing serious injuries to
a number of children. Word got out about this outrageous conduct and
Wittgenstein was forced to resign his post. Years went by, at least
twenty years, if I'm not mistaken, and by the Wittgenstein was living
in Cambridge, once again pursuing philosophy, by then a famous and
respected man. For reasons I forget now, he went through a spiritual
crisis and suffered a nervous breakdown. As he began to recover, he
decided that the only way to restore his health was to march back
into his past and humbly apologize to each person he had ever wronged
or offended. He wanted to purge himself of the guilt that was
festering inside him, to clear his conscience and make a fresh start.
That road led him naturally back to the small mountain village in
Austria. All
his former pupils were adults now, men and women in their mid- and
late twenties, and yet the memory of their violent schoolmaster had
not dimmed with the years. One by one, Wittgenstein knocked on their
doors and asked them to forgive him for his intolerable cruelty two
decades earlier. With some of them, he literally fell to his knees
and begged, imploring them to absolve him of the sins he had
committed, but not a single man or woman was willing to pardon him.
The pain had gone too deep and their hatred for him transcended all
possibility of mercy.
The Brooklyn Follies, faber and faber, pág 60
viernes, 18 de agosto de 2017
LA MADEJA Y EL DO, JEAN CHRISTOPHE GARCÍA-BAQUERO
Su
clase de primero de BUP contaba con dieciséis repetidores que
dominaban la situación. Pronto Víctor fue objeto de análisis y de
burlas que no tenían el más mínimo filamento de sutileza
La
madeja y el do,
Decultura ediciones, pág 161
viernes, 4 de agosto de 2017
MORTAJA PARA UN RUISEÑOR, P.D . JAMES
Ofreció
a estudiantes y profesora una breve sonrisa tranquilizadora y
estimulante, y se instaló en una de las cuatro sillas ya colocadas
en un lateral de la sala. Mary Taylor y la señora Beale se sentaron
a ambos lados de ella, tan silenciosa y discretamente como les fue
posible, dada la determinación del doctor Courtney-Briggs de ser
puntillosamente galante y acercar las sillas a las damas. No
obstante, la llegada del grupo, por mucho tacto que pusieran,
desconcertó a la profesora. Una inspección no era ni mucho menos el
ambiente normal de las clases, pero siempre resultaba interesante
apreciar cuánto tiempo tardaba la profesora en restablecer la
comunicación con el alumnado. Una profesora de primera, como sabía
la señorita Beale por propia experiencia, era capaz de retener el
interés de la clase incluso en medio de un intenso bombardeo y, por
supuesto, también
en presencia de la inspección
Mortaja
para un ruiseñor,
Plaza&Janes, pág 26
viernes, 21 de julio de 2017
VUELTA DE HONOR, GEORGE SAUNDERS
En la votación que hicieron
en clase ella había puesto que la gente era buena y que la vida era divertida,
y al instante recibió una mirada piadosa de la Sra. Dees mientras enumeraba sus
puntos de vista: “Para hacer el bien, solo tienes que decidir hacer el bien”;
“Tienes que defender lo que es correcto”. Tras esto último, la Sra. Dees había
emitido una especie de gemido, algo comprensible; la Sra. Dees tenía mucho
dolor acumulado, pero también era capaz, aún, de encontrar la diversión que
tiene la vida y de reconocer la bondad en las personas, porque, si no, ¿por qué
quedarse a veces corrigiendo hasta tan tarde y llegar al día siguiente agotada,
con la blusa del revés, tras colocártela mal en la penumbra del amanecer,
querida alumna trastornada?
Diez de diciembre , Editorial Alfabia, pág 18
Diez de diciembre , Editorial Alfabia, pág 18
viernes, 7 de julio de 2017
EN BUSCA DE KILNGSOR, JORGE VOLPI
Aunque en la escuela yo no era el mejor alumno de
mi clase, el miedo que tenía de entregarle malas notas a mi padre era
suficiente para mantenerme entre los diez primeros puestos
En busca de
Klingsor, Seix Barral, pág 119
viernes, 23 de junio de 2017
viernes, 9 de junio de 2017
MANO DE SOMBRA (A MERCED DE LOS INDECIBLEMENTE MEDIOCRES), JAVIER MARÍAS
Ese desprestigio se inició desde dentro, desde la
propia concepción del sistema educativo de nuestros tiempos. Si los
correspondientes Ministerios de Educación, si las propias Universidades, si las
propias escuelas empiezan por considerar que las clases no son tan importantes,
que son ‘un aspecto más’ de la enseñanza y sin duda no el principal, entonces
es inevitable que el resto de la sociedad desvalorice igualmente esta tarea
fundamental y ya no mire a los enseñantes con el respeto y la admiración
debidos y de que antiguamente solían gozar
Mano de
sombra (A merced de los indeciblemente mediocres), Alfaguara, pág 97
viernes, 26 de mayo de 2017
BLOODY MIAMI, TOM WOLFE
Los ‘negs’ pensaban que sólo los ‘mariquitas’
levantaban la mano en clase, estudiaban mucho para los exámenes, se preocupaban
de no repetir curso y de pequeñas cosas como comportarse adecuadamente con los
profesores. ¡Los chicos haitianos tampoco querían ser mariquitas, por amor de
Dios! De modo que empezaban a considerar el instituto un incordio propio de
mariquitas
Bloody Miami, Anagrama, pág 174
viernes, 12 de mayo de 2017
JUST KIDS, PATTI SMITH
I
was dismissed from college, but I no longer cared. I knew I was not destined to
be a school teacher, though I believed it to be an admirable occupation.
Just Kids, Bloomsbury, pág 18
viernes, 28 de abril de 2017
PEQUEÑAS MANIOBRAS, VIRGILIO PIÑERA
Diré
entre paréntesis que las clases a domicilio son, por lo general, por
partida doble, es decir, que amén de la clase que damos, nos vemos
obligados a recibir la que nos da, día a día, la madre de nuestro
alumno sobre los temas más inesperados
Pequeñas
maniobras, Alfaguara, pág 200
viernes, 14 de abril de 2017
AMOR SE ESCRIBE SIN HACHE, ENRIQUE JARDIEL PONCELA
Zamobombo
y Fermín discutían un tema de política interior.
-
Yo te digo- aseguró Fermín chupando narnaja- que el ‘Persianas’
(NOMBRE DADO POR LOS ALUMNOS AL PROFESOR DE ARITMÉTICA) es más
sucio que el ‘Queso Duro’ (NOMBRE DADO POR LOS ALUMNOS AL
PROFESOR DE GEOGRAFÍA).
-
¡Qué va!- rezongó Zambombo-. Es más sucio ‘Queso Duro’. Yo le
he visto guardarse un huevo frito en el bolsillo.
-
Y yo al ‘Persianas’ le he visto lavarse las manos con los guantes
puestos.
Otro
alumno, Matías Ros, se acercó a ello
-
Oye Matías- indagó Zambombo buscando un apoyo- ¿Quién es más
sucio? ¿ ‘Persianas’ o ‘Queso Duro’ ?
-
El más sucio es ‘Lentejilla’ (NOMBRE DADO AL PROFESOR DE LATÍN).
En el cuarto de ‘Lentejilla’ hay tal olor que hace diez años un
alumno que entró murió a las dos horas
Amor
se escribe sin hache, Cátedra Letras Hispánica, pág 125
viernes, 31 de marzo de 2017
VIAJE CON CLARA POR ALEMANIA, FERNANDO ARAMBURU
Me
preguntó con la cara radiante de satisfacción si me hacía una idea
de lo que significaba para ella estar libre de corregir cuadernos y
exámenes; libre de preparar clases hasta las doce o la una de la
noche para alumnos desganados; libre de aguantar la incompetencia del
director, las malas pulgas del bedel, las intrigas de algunos
compañeros; libre de reuniones tediosas y, por supuesto, inútiles,
fuera de las horas lectivas; libre de encuentros con los padres de
los alumnos, convencidos de que la solución a todos los problemas de
la humanidad pasa por acortarles las vacaciones a los profesores;
libre de llamadas telefónicas a horas intempestivas o durante los
fines de semana, para contestar a preguntas del tipo: “¿Le
importaría que mi hija no aprenda de memoria para el lunes el poema
de Schiller o que aprenda sólo la primera estrofa? Es que, sabe
usted, la psicóloga que la atiende opina que, por la pubertad y esas
cosas, el exceso de deberes está influyendo negativamente en su
desarrollo”; libre de excursiones en las que los alumnos empiezan a
emborracharse antes de subir al autobús que ha de llevarlos a su
destino, mientras esperan a los dos o tres o cuatro o cinco que
acuden con retraso a la cita; libre de que suene un teléfono móvil
y luego otro en el transcurso de la clase; libre de las provocaciones
de Christian, de las payasadas continuas de Jens, de las miradas
hostiles de Lukas, buenos chicos en el fondo, pero que perdieron la
orientación en la vida a raíz del divorcio de sus padres; libre, en
fin, de los desplantes de Johanna, a la que, como es hija de la
subdirectora, no se le puede regañar sino con tanto tacto y
diplomacia que no parece sino que está recibiendo elogios por su mal
comportamiento.
Viaje
con Clara por Alemania, Maxi Tusquets, pág 14
viernes, 17 de marzo de 2017
AURORA EGIDO EN CONVERSACIÓN CON FERNANDO ARAMBURU
Decía
el economista Fabián Estapé que lo importante en esta vida era una
buena madre (dejémoslo en buenos padres) y un buen bachillerato. Lo
que viene después suele ser añadidura.
Aurora
Egido en El Cultural del 3 de marzo de 2017
viernes, 3 de marzo de 2017
SAN MANUEL BUENO, MÁRTIR, MIGUEL DE UNAMUNO
Entonces
fue cuando mi hermano Lázaro, que estaba en América, de donde nos
mandaba regularmente dinero, con que vivíamos con decorosa holgura,
hizo que mi madre me mandase al colegio de religiosas, a que se
completara, fuera de la aldea, mi educación, y esto aunque a él, a
Lázaro, no le hiciesen mucha gracia las monjas. ‘Pero como ahí-
nos escribía- no hay hasta ahora, que yo sepa, colegios laicos y
progresivos, y menos para señoritas, hay que atenerse a lo que haya.
Lo importante es que Angelita se pula y que no siga entre esas zafias
aldeanas’. Y entré en el colegio pensando en principio en hacerme
maestra; pero luego se me atragantó la pedagogía
San
Manuel Bueno, mártir, Cátedra, pág 97
viernes, 17 de febrero de 2017
DIARIOS. LA HIERBA CRECE DESPACIO, IGNACIO CARRIÓN
1971.
16 de marzo, martes (19:30 horas)
He
almorzado hoy con Santiago Ribes y Juan Benito Moreno. Santiago contó
anécdotas que reflejan el estado de tensión existente en la
Universidad de Valencia. Los alumnos piden explicaciones a los
catedráticos e impone condiciones. El otro fía, un comando golpeó
al profesor de Matemáticas de la Facultad de Económicas. Sus
alumnos no hicieron nada por evitar la paliza. El comando arrastró
al profesor de los pies y lo echó fuera del edificio. Lo insultaban
repitiendo: ‘Capitalista, capitalista’. El profesor tiene nuestra
edad
Diarios.
La hierba crece despacio, EDAF, pág 109
viernes, 3 de febrero de 2017
EL PORTERO, TERRY EAGLETON
Pasados
algunos años, me encontré con una cultura similar en San Diego,
donde estaba como profesor visitante. Mi clase de primero de facultad
parecía estar compuesta en su totalidad por jóvenes medio en cueros
que acababan de llegar de la playa. Creo que más de uno calzaba
aletas y por mi ojos pasó lo que sospechosamente parecía un tubo de
bucear. Había un ambiente generalizado de trajes de neopreno y
tablas de surf. Yo di una primera clase vigorosa y apasionada, y
ellos parecieron recibirla positivamente con los ojos entornados por
el sol. Al final, un muchacho vestido exclusivamente con unos
bermudas rojo chillón, avanzó suavemente hacia la tarima y me
agradeció la clase: ‘Pero, profe, no se lo tome tan a pecho,
¿vale?’ Luego me confió con enternecedora preocupación por mi
bienestar la que mayor parte de sus compañeros estaban borrachos o
colocados y no eran merecedores del generoso esfuerzo que yo
equivocadamente les había dedicado.
El portero, Debate, página 30
viernes, 20 de enero de 2017
DIARIOS (2004-2007), IÑAKI URIARTE
María
llega del tribunal de los exámenes de Selectividad. Hace un calor
terrible. ‘Pobre gente-digo-. Examinarse con este calor’. Siempre
estoy a favor de los alumnos. Cientos de veces llega María
quejándose de ellos, de su ignorancia, de su falta de aplicación y
de sus malas maneras. Trato de entenderlos, no me solidarizo por
sistema con la indignación de María, tal vez por desconocimientos
de la situación en la educación actual, tal vez porque siempre
estaré del lado de los alumnos. ‘Tengo el enemigo en casa’, brama
María. Recopilo citas desde los egipcios y los griegos en las que
se habla de los viejos y buenos tiempos y se censura a la juventud de
la época. No suelo llevarlas a las reuniones con los amigos
profesores de María, pero algún día lo haré
Diarios
(2004-2007), pepitas de calabaza, pág 115
viernes, 6 de enero de 2017
EL QUINTO EN DISCORDIA, ROBERTSON DAVIES
He
sido un buen profesor porque jamás he pensado demasiado en la
enseñanza; me limitaba a trabajar con el programa de estudios y a
insistir en aplicar los más elevados criterios. Nunca tuve alumnos
favoritos ni intenté ser apreciado; nunca me involucré de corazón
en el éxito de ningún estudiante inteligente, y siempre tuve buen
cuidado de saber bien lo que decía. No era un profesor accesible,
pero si alguien se dirigía a mí, me comportaba con cortesía y le
dedicaba toda mi atención. Por
supuesto, disfruté con la enseñanza, y supongo que mi goce tuvo su
influencia en los chicos.
El
quinto en discordia, Libros del Asteroide, pág 155
viernes, 23 de diciembre de 2016
PALINURO DE MÉXICO, FERNANDO DEL PASO
Yo
tuve un maestro de música en la escuela secundaria, con bigotes
porfirianos blancos y negros, espolvorados con el oro del Sí Bemol,
que en ocasiones, desesperado, gritaba: ¡Quiero oir el silencio! Un
día, al fin, nos callamos cuando se desplomó muerto en el salón de
clases, y desde entonces aprendí que el silencio se puede escuchar.
Palinuro
de México, Alfaguara, pág 445
viernes, 9 de diciembre de 2016
MANUAL PARA MUJERES DE LA LIMPIEZA (EL TIM), LUCIA BERLIN
- Señora Lawerence, este chico está bajo
nuestra responsabilidad. El asistente social nos cedió su tutela. Se quedará en
su clase- se inclinó hacia mí, pálida-. Como profesoras, es nuestro deber
controlar estas situaciones, enseñar a pesar de los obstáculos.
- Bueno, pues no soy capaz.
- ¡Es usted débil!- dijo entre dientes
- Sí, es cierto. Ha podido conmigo. No
soporto lo que le hace al resto de la clase, ni lo que me hace a mí. Si Tim
vuelve, renuncio
El
Tim (Manual
para mujeres de la limpieza), Alfaguara, pág 72
viernes, 25 de noviembre de 2016
CANIJO, FERNANDO MANSILLA
Ya
en las Tres Mil, Pedrito vendía sus posturas de hachís en el
colegio público Padre Ocampo. Tenía muy buenos clientes entre sus
compañeros de clase, y mejores todavía entre los alumnos de clases
superiores. En el recreo se retiraba a un rincón de su agrado para
dedicarse tanto a vender como a fumar lo que los chavales de entonces
llamaban un Bob Marley, porros de dos papeles doblemente cargados de
grifa. ¿Y en clase? En clase se comportaba, se sentaba en la última
fila y permanecía tranquilo, sin alborotar. Y sin libros, sin
material escolar de ningún tipo, ¿para qué?, no le hacía falta.
Mientras la señorita explica la lección Pedrito deja vagar el
pensamiento, o se duerme, aunque no le gusta dormirse en clase. Le da
la sensación de que dormido quedará a merced de los buitres que a
su alrededor, sentados en los pupitres, acechan la ocasión de
quitarle la grifa o los dineros que guarda en los bolsillos de sus
pantalones
Canijo, El Rancho Editorial, pág 70
viernes, 11 de noviembre de 2016
EL VERANO SIN HOMBRES, SIRI HUSTVEDT
Cuando
vi a mis alumnas alrededor de la mesa empecé a sentirme más
tranquila. No cabía duda de que eran unas crías. La evidencia,
ridícula y conmovedora al mismo tiempo, de aquellas niñas en plena
pubertad sirvió para reivindicarlas de inmediato y me invadió una
simpatía hacía ellas que casi me emociona. Peyton
Berg, varios centímetros más alta que yo, muy delgada y sin apenas
busto, cambiaba la postura de sus brazos y piernas constantemente,
como si no supiera qué hacer con aquellos miembros que no parecían
suyos. Jessica Lorquat era diminuta, pero tenía cuerpo de mujer.
Estaba rodeada por una falsa aureola de femineidad que se
manifestaba, sobre todo, en su forma afectada de hablar con una
vocecilla de niña pequeña. Ashley Larsen tenía una melena castaña,
lacia y brillante, ojos ligeramente saltones y andaba y se sentaba
con el típico aire de seguridad que acompaña a la aparición de una
nueva zona erógena: muy estirada y sacando pecho para exhibir su
cuerpo en flor. Emma Hartley se escondía detrás de un velo de
cabello rubio, sonriendo con timidez. Nikki Borud y Joan Kavacek,
ambas rellenitas y ruidosas, parecían funcionar al unísono, como si
fueran una sola persona risueña y amanerada. Alice Wright, de
dientes grandes y cubiertos por aparatos de ortodoncia, estaba
leyendo cuando entré y continuó haciéndolo con toda tranquilidad
hasta que comenzó la clase. Cuando cerró el libro vi que era Jane
Eyre y durante un instante sentí envidia, la envidia de los primeros
descubrimientos
El
verano sin hombres, Anagrama, pág 32
viernes, 28 de octubre de 2016
HENRY Y CATO, IRIS MURDOCH (III)
Había demasiados libros de
hombres medianamente inteligentes como él. ¿Qué es lo que
justifica la vida de un hombre, al fin y al cabo? Desde luego, un
libro no. Leería y pensaría y prepararía nuevas series de
conferencias. Sabía que era un profesor de talento. Uno debe
conservar la esperanza y el sentido de la vida propia y proseguir con
el esfuerzo. A John Forbes estas cosas nunca le habían parecido
excesivamente difíciles.
Henry y Cato, Impedimenta, pág 37
viernes, 14 de octubre de 2016
GÓTICO CARPINTERO, WILLIAM GADDIS
-
¿Cuándo te ha prometido eso? Él … No pero eso fue hace mucho
cuando eras pequeño, si va y lo cambia a Escuela Bíblica Bobbie Joe
Ude la gente de los medios se va a poner a tergiversarlo todo
entonces ¿de qué va a hablar ahí? Tiene que hablar de subir el
nivel de la educación. A eso se dedica la Escuela Bíblica Wayne
Fickert. Entonces tiene que coger esa idea buenísima que tuviste de
que los alumnos hombres lleven chaqueta y corbata ¿sabes? Tiene que
empezar a hablar de subir el nivel académico y la .. ¿Qué? Es a,
c, a, d, e, mico ¿lo has apuntado? ¿Qué …? Bueno ve a buscar un
papel yo te espero. ¿Liz? ¿Puedes ordenar un poco esto y traerme
una camisa?
Gótico
carpintero, Sexto piso, pág 113
viernes, 30 de septiembre de 2016
LA MÁQUINA DE JOSEPH WALSER, GONÇALO M. TAVARES
Hablar,
pues, de la memoria común de un pueblo era un enorme disparate, pero
al mismo tiempo una excelente estrategia de la patria. La historia
que se enseñaba a los niños era a todas luces un intento de
establecer en los jóvenes razonamientos una fórmula para la
memoria, limitada y cuantitativa. Aprender la historia de un país
era, para los más atentos, perder la memoria individual.
-
Es la enseñanza de la historia lo que empieza a anular al ciudadano-
decía Klober-. Cuando te dicen: debes conocer los hechos históricos
de tu nación, en realidad te están diciendo: debes olvidar que
tienes una memoria individual y que esta funciona por sí sola. Que
tu memoria no empiece a funcionar antes de que la ocupemos, esto es
lo que piensa quien enseña- decía Klober-. No me extraña que no
haya nacido ningún genio desde hace más de cincuenta años: ¿quién
puede ser realmente creativo cuando nos embriagan con la historia
desde el primer momento?
La
máquina de Joseph Walser, Mondadori, pág 104
viernes, 16 de septiembre de 2016
LA VIDA PRIVADA DE LOS ÁRBOLES, ALEJANDRO ZAMBRA
Es
profesor de literatura en cuatro universidades de Santiago. Hubiera
querido ceñirse a una especialidad, pero la ley de la oferta y la
demanda lo ha obligado a ser versátil: hace clases de literatura
norteamericana y de literatura hispanoamericana y hasta de poesía
italiana, a pesar de que no habla italiano. Ha leído, con atención,
a Ungaretti, a Montale, a Pavese, a Pasolino, y a poetas más
recientes, como Patrizia Cavalli y Valerio Magrelli, pero en ningún
caso es un especialista en poesía italiana. Por lo demás, en Chile
no es tan grave dar clases de poesía italiana sin saber italiano,
porque Santiago está lleno de profesores de inglés que no saben
inglés, y de dentistas que apenas saben extraer una muela- y de
personal trainers con sobrepeso, y de profesoras de yoga que no
conseguirían hacer clases sin una generosa dosis previa de
ansiolíticos. Gracias a su indudable capacidad de improvisación,
Julián suele salir airoso de sus aventuras pedagógicas. Siempre se
las ingenia para salvar la situación camuflando alguna frase de
Walter Benjamin o de Borges o de Nicanor Parra
La
vida privada de los árboles, Anagrama pág 26
viernes, 2 de septiembre de 2016
viernes, 19 de agosto de 2016
EL DÍA DEL WATUSI, FRANCISCO CASAVELLA
Me
detengo a considerar mi estado, la pus de las heridas abiertas, los
años escolares, el bachiller. Docentes compitiendo en bostezos con
el bostezo general. A ver quién abre más la boca diciendo
Tananarive, Calatañazor, Kandiski. La incompetencia educativa oculta
de modo involuntario una verdadera instrucción para la irrealidad
futura, pero yo lo ignoro. No puedo entablar amistad con esa turba
variada de adolescentes que ríen y lloran por menudencias (…)
Todos ven en ti a un solitario sin interés, que es la peor clase de
solitarios, y te tratan en consecuencia, o sea, no te tratan
El
día del watusi, Circulo de lectores, pág 357
viernes, 5 de agosto de 2016
EL DEMONIO DE LA TEORÍA. LITERATURA Y SENTIDO COMÚN, ANTOINE COMPAGNON
Cuando
entré en sexto en el pequeño liceo Condorcet, nuestro viejo
profesor de latín-francés, que era también alcalde de su pueblo en
Bretaña, nos preguntaba cada vez que leíamos un texto de nuestra
antología: ”¿Cómo entiende usted ese pasaje?¿Qué ha querido
decirnos el autor?¿Qué excelencias tiene el verso o la prosa?¿Dónde
reside la originalidad de la visión del autor?¿Qué lección
podemos sacar de todo esto?”
El
demonio de la teoría. Literatura y sentido común, Acantilado, pág 16
viernes, 22 de julio de 2016
LO PEOR DE TODO, RAY LORIGA
Los
profesores no son buena gente. El señor de las Viñas se frota la
cara como si se la cambiase de sitio y siempre dice de todo que es
‘para mear y no echar gota’
Lo peor de todo, Plaza Janés, pág 39
viernes, 8 de julio de 2016
EL MUNDO SEGÚN GARP, JOHN IRVING
-
¿Tengo mmal aliento,
Garp?- insistió Tinch
-
Bueno y malo son cuestiones de opinión, señor- respondió Garp
-
¿Y ccuál es ‘tú’ opinión?
-
De acuerdo con ‘mi’ opinión- espetó Garp sin parpadear-, usted
tiene el mejor aliento de todos los profesores de esta escuela
El
mundo según Garp, Biblioteca El Mundo, pág 121
viernes, 24 de junio de 2016
LO QUE CUENTA ES LA ILUSIÓN, IGNACIO VIDAL-FOLCH
-
Pero aunque las palabras no basten- alegaba en el aula Valverde-,
siempre valen más que el silenco, ‘algo’ nos comunican, ¿verdad?
Los
alumnos- casi todos eran chicas- observaban al sabio desde los bancos
sumidos en la mayor perplejidad, como si a todos los acabasen de
lobotomizar. Valverde tiene un poema sobre esos momentos
Lo
que cuenta es la ilusión, Destino, pág 52
viernes, 10 de junio de 2016
LOS DIARIOS DE LAS CHICAS SÉMPLICA, GEORGE SAUNDERS
Jerry
charlatán. Antes de convertirse en poli, era profesor. Se alegraba
tanto de haberlo dejado. Sus estudiantes malcriados. Cada año más
malcriados. Durante últimos cursos solo pasaba rato, aguardando
momento en que sería apuñalado o recibiría disparo de algún
malcriado. Todo empezó a medida que chavales se volvían más
oscuros. Si sé a que se refiere. No tiene nada en contra de gente
oscura pero sí que tiene algo en contra de gente que se niega a
trabajar y a aprender idioma y que además insiste en gastar bromas
de mal gusto a profesores. Cuando él era niño, ni siquiera se le
hubiera pasado por imaginación introducir pequeña rana en Cola
Light de uno de profesores más dedicados de claustro. Casi seguro
que fue chaval oscuro quien lo hizo, ya que casi todos sus chavales,
chavales oscuros. Él en concreto nunca fue apuñalado, pero está
seguro de que hubiera acabado recibiendo puñalada, un día, de algún
chaval oscuro. Ya que, para cualquier chico lo bastante caradura como
para poner rana en bebida de profesor, no hay límites; es decir
apuñalar = por lógica siguiente paso.
Chavales
no son más que chavales, digo.
Los
diarios de las Chicas Sémplica, Ediciones Alfabia, pág 180
viernes, 27 de mayo de 2016
CONFUSIÓN DE SENTIMIENTOS, STEFAN ZWEIG
Pero
lo que inflamaba sobre todo mi celo era el orgullo de salir airoso
delante de mi maestro, de no defraudar su confianza, de arrancarle
una sonrisa de aprobación y me apreciara como yo lo apreciaba
Confusión de sentimientos, Editorial Acantilado, pág 33
viernes, 13 de mayo de 2016
MI ÚLTIMO SUSPIRO, LUIS BUÑUEL
Recuerdo
también las clases de Filosofía, en las que el profesor nos
explicaba con una media sonrisa compasiva, la doctrina del pobre
Kant, por ejemplo, que se había equivocado tan lastimosamente en sus
razonamientos metafísicos. Nosotros tomábamos notas apresuradas.
“¡Mantecón!¡Refúteme a Kant!”. Si Mantecón llevaba la
lección bien aprendida, la refutación duraba menos de dos minutos
Mi
último suspiro, Plaza&Janes, pág 34
viernes, 29 de abril de 2016
EL SENTIDO DE UN FINAL, JULIAN BARNES
Cuando
yo iba al colegio nos habían dicho que siempre que lleváramos el
uniforme teníamos que comportarnos de tal modo que causara una buena
impresión del centro. Así que nada de comer o beber en la calle; y
que le darían una zurra al que pillaran fumando. Tampoco se permitía
confraternizar con el sexo opuesto: el colegio de chicas vinculado
con el nuestro y situado en las cercanías dejaba salir a las alumnas
quince minutos antes de liberar a los chicos, y a ellas les daba
tiempo de ponerse bien a salvo de sus homólogos varoniles,
predatorios y priápicos.
El
sentido de un final, Anagrama, pág 166
viernes, 15 de abril de 2016
EL INTOCABLE, JOHN BANVILLE
En
los años sesenta hice varios viajes a Estados Unidos- para dar
conferencias y asesoramiento-, y en una ocasión, por inverosímil
que pueda parecer, di clases durante un semestre en un college del
Medio Oeste, donde por el día exponía ante un aula llena de
alumnos, que tomaban notas con frenética diligencia, los esplendores
del arte francés del siglo XVII, y por la noches salía a beber
cerveza con esos mismos estudiantes, ya relajados y dóciles cual
perros. Recuerdo una memorable ocasión en el Rodeo Saloon en que
confraternicé con ellos hasta el punto de que decidir evocar mis
viejos tiempos de espectador de music hall con Danny Perkins y,
puesto de pie encima de una mesa, canté Burlington Bertie con los
ademanes apropiados, lo que mereció la ruidosa, aunque sorprendida,
aprobación de mis estudiantes y de media docena de vejestorios con
botas vaqueras que estaban en la barra
El
intocable, Alfaguara, pág 359
viernes, 1 de abril de 2016
BOMARZO, MANUEL MÚJICA LAÍNEZ
Pierus
Valerianus levantaba la vista de un diálogo platónico y, con un
pretexto mínimo, se lanzaba a lamentar la desventura de quienes han
elegido el áspero camino de la docencia o de la investigación y ven
transcurrir sus vidas triplemente acechados por la envidia, por el
desdén y por el hambre
Bomarzo, Colección El Mundo, pág 100
viernes, 18 de marzo de 2016
LA GALLINA CIEGA, MAX AUB
-
¿Qué te pareció, entonces, la Universidad?
-
Bueno, como estaba diciendo, me pareció que la Universidad de Madrid
no daba una suficiente formación, sino que simplemente daba una
acumulación de datos, en algunos casos. Entonces, antes, me
preguntaba José María si yo no creía que precisamente la
Universidad tenía que dar una visión más amplia y más profunda. Y
yo le contestaba que, efectivamente, la materia que sea debe
enseñarse con profundidad, situándola dentro de un contexto mucho
más amplio, es decir, dentro de una visión mucho más universal
(por eso es universidad). Sin embargo, sólo encontré tres o cuatro
profesores que intentaron hacer eso, con más o menos éxito. José
María me preguntaba, antes, que si eso … (Se pierde, vuelta):
Bueno, la manera de reaccionar de los alumnos ante eso. Yo decía que
había reacciones de dos tipos: reacciones de tipo individual, que lo
único que hacían era a un nivel puramente personal, al tratar de
llenar esa laguna mediante una formación que ellos se buscaban
particularmente, y una reacción de tipo colectivo pero ya, quizá,
más confusa y con muchas más implicaciones: no sólo desde el punto
de vista de la educación, de la formación, sino con unas
implicaciones de tipo socia, de tipo político, en muchos casos
falsamente político
La
gallina ciega, Visor Libros, pág 340
viernes, 4 de marzo de 2016
LAS ASOMBROSAS AVENTURAS DE KAVALIER Y CLAY, MICHAEL CHABON
Como
tantos niños solitarios, su problema no era la soledad en sí, sino
el hecho de que nunca lo dejaban a solas para disfrutarla. Siempre
había adultos bienintencionados que intentaban alegrarlo o
aconsejarle; que lo sobornaban, lo intentaban engatusar o lo
intimidaban para que se mostrara amistoso, para que hablara un poco o
tomara un poco el aire. Los profesores siempre estaban pinchándolo e
intentando ganárselo con sus datos y sus principios, cuando lo único
que él necesitaba era que le dieran un montón de libros de texto y
lo dejaran solo. Y lo peor de todo eran los demás niños, que por lo
visto no podían jugar sin incluirlo a él en el caso de los juegos
crueles y lo excluían de forma ostentosa cuando se trataba de juegos
inocentes
Las
asombrosas aventuras de Kavalier y Clay, Literatura Mondadori, pág 489
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