viernes, 6 de julio de 2018

A SPOOL OF BLUE THREAD, ANNE TYLER


Will you always just substitute, or do you want a permanent position someday?’
Oh, for that I´d have to take more course work’, he said. He seemed to have his mind elsewhere
I can imagine you´d be really good with high-school kids’ He sweung his eyes toward her. ‘No’, he said, ‘the whole thing got me down, it turnes out. It was kind of depressing. Everything you´re supossed to teach them, you know it´s only a drop in the bucket- and not all that useful for real life anyhow, most of the time. I´m thinking I might try something else now




A Spool of Blue Thread, Vintage, pág 454

viernes, 8 de junio de 2018

INTRUSOS Y HUÉSPEDES, LUIS MAGRINYÀ


Buen día en la escuela: siempre está bien que el medio de subsistencia sea agradable; pero los alumnos, las clases- lo siento- no me inspiran una línea



Intrusos y huéspedes, Anagrama, pág 115

viernes, 25 de mayo de 2018

EN PICADO, NICK HORNBY


- Sí, por casualidad, viejo hijoputa estúpido
- Así es como me habla- dijo, mirándome con aire lastimero, como si mi larga relación con los dos me autorizara de algún modo a interceder por él ante su hija.
- Apuesto a que lamenta su decisión de no haberla mandado a la privada, ¿me equivoco?
- ¿Cómo dice?
- Muy admirable y demás mandarla a la escuela pública. Pero ¿sabe? Obtiene aquello por lo que paga. Y usted incluso un poco menos que eso
- El colegio de Jess hace un magnífico trabajo en circunstancias muy adversas- dijo Crichton-. El cincuenta y uno por ciento de la clase de Jess sacó un suficiente o más en el bachillerato. Un once por ciento más que el año anterior.
- Excelente. Debe de ser de gran consuelo para usted
Los dos miramos a Jess, que nos hizo un corte de mangas


En picado, Anagrama, pág 137

viernes, 11 de mayo de 2018

CUANDO FUIMOS HUÉRFANOS, KAZUO ISHIGURO


Lo que conservo es el recuerdo de estar entrando en una clase- el aula 15 del Old Priory-, donde el sol entraba a ráfagas a través de los estrechos ventanales claustrales y hacía visible el polvo suspendido e inmóvil en el aire. El profesor aún no había llegado, pero yo también debía de llegar un poco tarde porque recuerdo que mis compañeros estaban ya sentados en grupos en pupitres, bancos y antepechos de ventanas. Estaba a punto de unirme a uno de los grupos de cinco o seis alumnos cuando sus caras se volvieron hacia mí y comprendí enseguida que estaban hablando de mi persona.


Cuando fuimos huérfanos, Anagrma, pág 20

viernes, 27 de abril de 2018

BODEGÓN CON PECES, JOSEP PLA


La cultura- lo que genéricamente se llama la cultura- tenía una representación más bien pobre. No había pedagogos ni se cumplían las leyes de la instrucción pública. Para ir a la escuela, entre ir y venir, los niños hubieran tenido que caminar diez o doce kilómetros diarios: la prudencia exigía que sólo fuesen cuando no tenían nada más que hacer y, aun así, debía meditarse



Cinco historias del mar, Destino, pág 14

viernes, 30 de marzo de 2018

CHESIL BEACH, IAN MCEWAN


Cuando estaba de un humor más realista, Edward pensaba que debía encontrar un empleo idóneo, de profesor de historia en un centro de enseñanza secundaria y asegurarse de eludir el servicio militar



Chesil Beach, Anagrama, pág 57

viernes, 16 de marzo de 2018

SOLENOIDE, MIRCEA CARTARESCU

En una de las clases me esperan cuarenta críos, pero ¿en cuál?. Casi siempre me equivoco. Abro titubeante una puerta, los alumnos en sus pupitres se vuelven hacia mí, la profesora interrumpe la serie de fracciones (si es la bella Florabela) o la lección sobre la inmovilidad de los reptiles (si es la temida Gionea) o sus tics del síndrome Torett (si me encuentro con Vintila, el profe de Geografía). ‘Perdón’, digo y cierro arrepentido la puerta con el sentimiento de alguien que ha sido, sin querer, testigo de un secreto vergonzante. Lo que tiene lugar entre los alumnos y los profesores ahí, detrás de las puertas blancas, numeradas, me ha parecido sellado siempre con un tabú tan poderoso y tan indiscutible como el de irrumpir en los baños de las señoras



Solenoide, Impedimenta, pág 56

viernes, 2 de marzo de 2018

EMPIRE FALLS, RICHARD RUSSO (I)

En un mes volverían a empezar los madrugones a las cuatro de la mañana. Los días en que se preveía nieve, Otto y los directores de las escuelas elemental y media se levantaban muy temprano para conocer los últimos detalles del parte meteorológico. A las cinco y medía tenían que haber decidido si era demasiado peligroso poner los autobuses escolares en marcha. En general, los padres querían que sus hijos fueran a la escuela, porque de lo contrario endrían que decidir qué hacían con ellos. Antes de ocuparse de tan necesarias cuestiones muchos padres preferían llamar a Otto Meyer hijo y transmitirle su impresión de que era un maldito imbécil, un gandul y un cabrón inútil que buscaba una excusa para tomarse el día libre, como si no le bastase con todo el verano. Si Otto estaba en la ducha y contestaba su mujer, se lo decían a ella. Los padres que se mostraban más airados e insultantes los días de nevada no eran generalmente los que tenían que preocuparse por faltar un día al trabajo para entretener a sus hijos. Eran más bien los mismo que inscribían a sus chavales en el programa de comida gratuita y los enviaban a la escuela mal vestidos, pero en cambio podían permitirse tener contestador automático para ahorrarse la molestia de hablar con directores y cobradores de facturas



Empire Falls, emecé lingua franca, pág 490 

viernes, 16 de febrero de 2018

HORMIGAS, ETGAR KERET

Mi madre dice que tengo que estudiar solo, ahora que ya no estoy en el colegio. Pero mi padre ya me había dicho en más de una ocasión que en el colegio no se aprenden más que mentiras y tonterías. Y para estudiar en solitario mentiras y tonterías no es que tenga demasiadas ganas, así que en vez de eso voy y me entretengo con las hormigas.
Mi padre y mi madre apenas hablan desde que dejé de ir al colegio. Mi madre culpa a mi padre por eso.


Hormigas, Siruela, pág 161

viernes, 2 de febrero de 2018

AMIGOS Y MAESTROS (DON JOSÉ CASTILLEJO), JOSÉ ANTONIO MUÑOZ ROJAS

Yo había cursado con don José Derecho Romano y gracias a su capacidad de seducción pedagógica, convirtió su estudio quizá en el único de toda la carrera que hice con gusto y aprovechamiento. Tan excelente profesor era. No lo tuve como él


Amigos y maestros (Don José Castillejo), Pre-Textos, pág 46

viernes, 19 de enero de 2018

UNDER THE NET, IRIS MURDOCH

Then there are his pupils, and the friends of his pupils. No one whom Dave has taught seems ever to lose touch with him. I find this, in a way, hard to understand, since as I have indicated Dave was never able to communicate anything to me when we talked about philosophy



Under the Net, Vintage, pág 27

viernes, 5 de enero de 2018

EL ÚLTIMO LECTOR, RICARDO PIGLIA

Hay una escena que funciona casi como una alegoría: antes de ser asesinado, Guevara pasa la noche previa en la escuelita de La Higuera. La única que tien con él una actitud caritativa es la maestra del lugar, Julia Cortés, que le lleva un plato de guiso que está cocinando la madre. Cuando entra, está el Che tirado, herido, en el piso del aula. Entonces- y esto es lo último que dice Guevara, sus últimas palabras-, Guevara le señala a la maestra una frase que está escrita en la pìzarra y le dice que está mal escrita, que tiene un error. Él, con su énfasis en la perfección, le dice: “Le falta el acento”. Hace esta pequeña recomendación a la maestra. La pedagogía siempre, hasta el último momento



El último lector, Anagrama, pág 137

viernes, 22 de diciembre de 2017

CAMPO DE RETAMAS, RAFAEL SÁNCHEZ FERLOSIO

(El origen de las asignaturas) La misma etimología de la palabra que se refiere evidentemente a algo que se asigna remite a un profesor. En la organización administrativa de un centro de estudios, una universidad o lo que fuere, el saber se distribuye en compartimentos aislados para que no haya invasión de competencias. La palabra «asignatura» parece ser, de esta manera, el ejemplo más exacto del principio burocrático: «Un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio»


Campo de retamas (Pecios reunidos), Penguin Randon Houese, pág 17

viernes, 8 de diciembre de 2017

SOLAR, IAN MCEWAN

Le alivió que fuera temprano, que Patrice no estuviese en casa para no recibirle, para hacer caso omiso de su retorno, porque era viernes, un día plenamente lectivo en que un montón de niños con las piernas cruzadas cantaban por la tarde, al unísono, disonantes ante el piano de Patrice



Solar, Ian McEwan, pág 108

viernes, 24 de noviembre de 2017

EL MAGO, JOHN FOWLES

Los chicos de la clase media fabricados en serie a los que tenía que dar clase eran bastante horribles; la claustrofóbica población de provincias era una pesadilla; pero lo verdaderamente insoportable era la sala de profesores. Llegó a ser casi un alivio tener que ir a clase. La tediosa y entumecedora rutina anual de sus vidas pesaban sobre los profesores como un estigma. Y era auténtico tedio, sin relación alguna con mi ‘ennui’ de moda. Sus consecuencias eran la hipocresía, la gazmoñería y la ira impotente de los viejos que saben que han fracasado y de los jóvenes que sospechan que van a fracasar. Los directores de departamento eran como el sermón que se escucha antes de ir a la horca; algunos de ellos te producían algo parecido al vértigo, una fugaz visión del insondable pozo de la futilidad humana… o eso fue al menos lo que empecé a sentir a comienzo del segundo trimestre



El mago, Compactos Anagrama, pág 14 

viernes, 10 de noviembre de 2017

MIDDLEMARCH, GEORGE ELIOT

En ocasiones había aceptado alumnos a los que daba clases al modo peripatético, haciendo que la fuesen siguiendo de un lado a otro por la cocina con el libro o la pizarra. Consideraba instructivo que sus discípulos pudieran ver cómo era capaz de lograr una excelente espuma mientras corregía sus equivocaciones ‘sin mirar’; cómo una mujer remangada hasta por encima del codo podía saberlo todo sobre el modo subjuntivo o la zona tórrida; cómo, en pocas palabras, podía tener ‘educación’ y otras buenas cosas que terminaban en ‘ción’ y dignas de ser pronunciadas con énfasis, sin ser una muñeca
inservible


Middlmarch, Debolsillo, pág 334

viernes, 27 de octubre de 2017

THE LION AND THE UNICORN, GEORGE ORWELL


Education. In wartime, educational reform must necessarily be promise rather than performance. At the moment we are not in a position to raise the school-leaving age or increase the teaching staffs of the elementary schools. But there are certain immediate steps that we could take towards a democratic educational system. We could start by abolishing the autonomy of the public schools and the older universities and flooding them with State-aided pupils chosen simply on grounds of ability. At present, public-school education is partly a training in class prejudice and partly a sort of tax that the middle classes pay to the upper class in return for the right to enter certain professions. It is true that that state of affairs is altering. The middle classes have begun to rebel against the expensiveness of education, and the war will bankrupt the majority of the public schools if it continues for another year or two. The evacuation is also producing certain minor changes. But there is a danger that some of the older schools, which will be able to weather the financial storm longest, will survive in some form or another as festering centres of snobbery. As for the 10,000 ‘private’ schools that England possesses, the vast majority of them deserve nothing except suppression. They are simply commercial undertakings, and in many cases their educational level is actually lower than that of the elementary schools. They merely exist because of a widespread idea that there is something disgraceful in being educated by the public authorities. The State could quell this idea by declaring itself responsible for all education, even if at the start this were no more than a gesture. We need gestures as well as actions. It is all too obvious that our talk of ‘defending democracy’ is nonsense while it is a mere accident of birth that decides whether a gifted child shall or shall not get the education it deserves.



 

viernes, 13 de octubre de 2017

MANUÉ SHANCHE SHANCHE, NO ME PISES QUE LLEVO CHANCLAS


Y estaba en el colegio cuando era chico sentao al lao mia, y se escapaba y to los dia el fugitivo.
Y el niño estaba mu acostumbrao a irse al canal, y traer despues rabo de lagarto, lagartijas, ratas y yo que se. Manué Sanche Sanche se llamaba el. Manué Sanche Sanche se llamaba el. No se lavava, no se limpiaba los mocos y no le hacia caso a naide, y el niño anda y a todas horas y a su aire. Estaba hecho un gamberro de ende chiquitito er Manué, y todo er mundo se lo decia eso no es tio eso no es. Manué Sanche Sanche se llamaba el. Manué Sanche Sanche se llamaba el. por parte de la madre y por parte del padre Ya no se ponia pantalones cortos y lo apuntaron al instituto, y el niño le traia y to las notas en coloraoo y to las semana recibia el padreua nota del director diciendole: ay venga usted que me tiene desesperado su manue Manué Sanche Sanche se llamaba el. Manué Sanche Sanche se llamaba el. asi termina la historia de ese compañero mio que se llamaba Manue que estaba hecho un bicho malo y remato al final en caranbanchel, porque el que anda mal, mal acaba y como te puede imaginar la policia estaba to er dia corriendo tras de el diendole: detengase usted Manué Sanchez Sanchez se llamaba el. Manué Sanchez Sanchez se llamaba el. Manué Sanchez Sanchez se llamaba el.

viernes, 29 de septiembre de 2017

ENTRE EL MUNDO Y YO, TA-NEHISI COATES

El Álgebra, la Biología y el Inglés no eran tanto asignaturas como oportunidades para disciplinar mejor el cuerpo, para practicar la escritura entre líneas, para copiar las instrucciones de forma legible, para memorizar los teoremas extraídos del mundo que habían sido creados para representar. Todo ello me resultaba remoto. Recuerdo estar sentado en mi clase de Francés de séptimo y no tener ni idea de por qué estaba allí. No conocía a nadie de Francia, y a mi alrededor nada me sugería que fuera a conocer a nadie nunca. Francia era una roca que giraba en otra galaxia, alrededor de otro sol, en otro cielo que yo no cruzaría nunca. ¿Por qué exactamente estaba yo sentado en aquella clase?

Entre el mundo y yo, Seix Barral, pág 42

viernes, 15 de septiembre de 2017

INUNDACIÓN, PAZ MONSERRAT REVILLO

Fue la hora con más minutos de toda mi vida. Las paredes se acercaban a mí y se separaban con la cadencia de un músculo cardíaco gigante y de color verde. Por fin acabó la clase, y yo cerré la libreta con una copia de todas las divisiones resueltas en la pizarra por la profesora y otras tantas propuestas como deberes para el día siguiente. Eran incomprensibles, inabarcable, incluso para una alumna aplicada como yo. En silencio, sudando e invadida por un sollozo que trataba de ahogar, guardé el cuaderno de matemáticas en mi cartera sin apenas atreverme a mirar a mi alrededor. De haber podido me habría metido también yo en el fondo de esa cartera de cuero, dentro del estuche, entre los colores para que nadie me encontrara


viernes, 1 de septiembre de 2017

THE BROOKLYN FOLLIES, PAUL AUSTER

I found it to be an absorbing well-written book, but one story stood out from the others, and it has stayed with me ever since. According to the author, Ray Monk, after Wittgenstein wrote his Tractatus as a soldier during WWI, he felt that he had solved all the problems of philosophy and was finished with the subject for good. He took a job as a schoolteacher in a remote Austrian mountain village, but he proved unfit for the work. Sever, ill-tempered, even brutal, he scolded the children constantly and beat them when they failed to learn their lessons. Not just ritual spankings, but blows to the face and head, angry pummelings that wound up causing serious injuries to a number of children. Word got out about this outrageous conduct and Wittgenstein was forced to resign his post. Years went by, at least twenty years, if I'm not mistaken, and by the Wittgenstein was living in Cambridge, once again pursuing philosophy, by then a famous and respected man. For reasons I forget now, he went through a spiritual crisis and suffered a nervous breakdown. As he began to recover, he decided that the only way to restore his health was to march back into his past and humbly apologize to each person he had ever wronged or offended. He wanted to purge himself of the guilt that was festering inside him, to clear his conscience and make a fresh start. That road led him naturally back to the small mountain village in Austria. All his former pupils were adults now, men and women in their mid- and late twenties, and yet the memory of their violent schoolmaster had not dimmed with the years. One by one, Wittgenstein knocked on their doors and asked them to forgive him for his intolerable cruelty two decades earlier. With some of them, he literally fell to his knees and begged, imploring them to absolve him of the sins he had committed, but not a single man or woman was willing to pardon him. The pain had gone too deep and their hatred for him transcended all possibility of mercy.


The Brooklyn Follies, faber and faber, pág 60

viernes, 18 de agosto de 2017

LA MADEJA Y EL DO, JEAN CHRISTOPHE GARCÍA-BAQUERO

Su clase de primero de BUP contaba con dieciséis repetidores que dominaban la situación. Pronto Víctor fue objeto de análisis y de burlas que no tenían el más mínimo filamento de sutileza


La madeja y el do, Decultura ediciones, pág 161


viernes, 4 de agosto de 2017

MORTAJA PARA UN RUISEÑOR, P.D . JAMES

Ofreció a estudiantes y profesora una breve sonrisa tranquilizadora y estimulante, y se instaló en una de las cuatro sillas ya colocadas en un lateral de la sala. Mary Taylor y la señora Beale se sentaron a ambos lados de ella, tan silenciosa y discretamente como les fue posible, dada la determinación del doctor Courtney-Briggs de ser puntillosamente galante y acercar las sillas a las damas. No obstante, la llegada del grupo, por mucho tacto que pusieran, desconcertó a la profesora. Una inspección no era ni mucho menos el ambiente normal de las clases, pero siempre resultaba interesante apreciar cuánto tiempo tardaba la profesora en restablecer la comunicación con el alumnado. Una profesora de primera, como sabía la señorita Beale por propia experiencia, era capaz de retener el interés de la clase incluso en medio de un intenso bombardeo y, por supuesto, también en presencia de la inspección


Mortaja para un ruiseñor, Plaza&Janes, pág 26

viernes, 21 de julio de 2017

VUELTA DE HONOR, GEORGE SAUNDERS

En la votación que hicieron en clase ella había puesto que la gente era buena y que la vida era divertida, y al instante recibió una mirada piadosa de la Sra. Dees mientras enumeraba sus puntos de vista: “Para hacer el bien, solo tienes que decidir hacer el bien”; “Tienes que defender lo que es correcto”. Tras esto último, la Sra. Dees había emitido una especie de gemido, algo comprensible; la Sra. Dees tenía mucho dolor acumulado, pero también era capaz, aún, de encontrar la diversión que tiene la vida y de reconocer la bondad en las personas, porque, si no, ¿por qué quedarse a veces corrigiendo hasta tan tarde y llegar al día siguiente agotada, con la blusa del revés, tras colocártela mal en la penumbra del amanecer, querida alumna trastornada?


Diez de diciembre , Editorial Alfabia, pág 18

viernes, 7 de julio de 2017

EN BUSCA DE KILNGSOR, JORGE VOLPI

Aunque en la escuela yo no era el mejor alumno de mi clase, el miedo que tenía de entregarle malas notas a mi padre era suficiente para mantenerme entre los diez primeros puestos




En busca de Klingsor, Seix Barral, pág 119

viernes, 9 de junio de 2017

MANO DE SOMBRA (A MERCED DE LOS INDECIBLEMENTE MEDIOCRES), JAVIER MARÍAS

Ese desprestigio se inició desde dentro, desde la propia concepción del sistema educativo de nuestros tiempos. Si los correspondientes Ministerios de Educación, si las propias Universidades, si las propias escuelas empiezan por considerar que las clases no son tan importantes, que son ‘un aspecto más’ de la enseñanza y sin duda no el principal, entonces es inevitable que el resto de la sociedad desvalorice igualmente esta tarea fundamental y ya no mire a los enseñantes con el respeto y la admiración debidos y de que antiguamente solían gozar



Mano de sombra (A merced de los indeciblemente mediocres), Alfaguara, pág 97

viernes, 26 de mayo de 2017

BLOODY MIAMI, TOM WOLFE

Los ‘negs’ pensaban que sólo los ‘mariquitas’ levantaban la mano en clase, estudiaban mucho para los exámenes, se preocupaban de no repetir curso y de pequeñas cosas como comportarse adecuadamente con los profesores. ¡Los chicos haitianos tampoco querían ser mariquitas, por amor de Dios! De modo que empezaban a considerar el instituto un incordio propio de mariquitas


Bloody Miami, Anagrama, pág 174

viernes, 12 de mayo de 2017

JUST KIDS, PATTI SMITH

I was dismissed from college, but I no longer cared. I knew I was not destined to be a school teacher, though I believed it to be an admirable occupation.


Just Kids, Bloomsbury, pág 18

viernes, 28 de abril de 2017

PEQUEÑAS MANIOBRAS, VIRGILIO PIÑERA

Diré entre paréntesis que las clases a domicilio son, por lo general, por partida doble, es decir, que amén de la clase que damos, nos vemos obligados a recibir la que nos da, día a día, la madre de nuestro alumno sobre los temas más inesperados



Pequeñas maniobras, Alfaguara, pág 200

viernes, 14 de abril de 2017

AMOR SE ESCRIBE SIN HACHE, ENRIQUE JARDIEL PONCELA

Zamobombo y Fermín discutían un tema de política interior.
- Yo te digo- aseguró Fermín chupando narnaja- que el ‘Persianas’ (NOMBRE DADO POR LOS ALUMNOS AL PROFESOR DE ARITMÉTICA) es más sucio que el ‘Queso Duro’ (NOMBRE DADO POR LOS ALUMNOS AL PROFESOR DE GEOGRAFÍA).
- ¡Qué va!- rezongó Zambombo-. Es más sucio ‘Queso Duro’. Yo le he visto guardarse un huevo frito en el bolsillo.
- Y yo al ‘Persianas’ le he visto lavarse las manos con los guantes puestos.
Otro alumno, Matías Ros, se acercó a ello
- Oye Matías- indagó Zambombo buscando un apoyo- ¿Quién es más sucio? ¿ ‘Persianas’ o ‘Queso Duro’ ?
- El más sucio es ‘Lentejilla’ (NOMBRE DADO AL PROFESOR DE LATÍN). En el cuarto de ‘Lentejilla’ hay tal olor que hace diez años un alumno que entró murió a las dos horas


Amor se escribe sin hache, Cátedra Letras Hispánica, pág 125

viernes, 31 de marzo de 2017

VIAJE CON CLARA POR ALEMANIA, FERNANDO ARAMBURU

Me preguntó con la cara radiante de satisfacción si me hacía una idea de lo que significaba para ella estar libre de corregir cuadernos y exámenes; libre de preparar clases hasta las doce o la una de la noche para alumnos desganados; libre de aguantar la incompetencia del director, las malas pulgas del bedel, las intrigas de algunos compañeros; libre de reuniones tediosas y, por supuesto, inútiles, fuera de las horas lectivas; libre de encuentros con los padres de los alumnos, convencidos de que la solución a todos los problemas de la humanidad pasa por acortarles las vacaciones a los profesores; libre de llamadas telefónicas a horas intempestivas o durante los fines de semana, para contestar a preguntas del tipo: “¿Le importaría que mi hija no aprenda de memoria para el lunes el poema de Schiller o que aprenda sólo la primera estrofa? Es que, sabe usted, la psicóloga que la atiende opina que, por la pubertad y esas cosas, el exceso de deberes está influyendo negativamente en su desarrollo”; libre de excursiones en las que los alumnos empiezan a emborracharse antes de subir al autobús que ha de llevarlos a su destino, mientras esperan a los dos o tres o cuatro o cinco que acuden con retraso a la cita; libre de que suene un teléfono móvil y luego otro en el transcurso de la clase; libre de las provocaciones de Christian, de las payasadas continuas de Jens, de las miradas hostiles de Lukas, buenos chicos en el fondo, pero que perdieron la orientación en la vida a raíz del divorcio de sus padres; libre, en fin, de los desplantes de Johanna, a la que, como es hija de la subdirectora, no se le puede regañar sino con tanto tacto y diplomacia que no parece sino que está recibiendo elogios por su mal comportamiento.


Viaje con Clara por Alemania, Maxi Tusquets, pág 14

viernes, 17 de marzo de 2017

AURORA EGIDO EN CONVERSACIÓN CON FERNANDO ARAMBURU

Decía el economista Fabián Estapé que lo importante en esta vida era una buena madre (dejémoslo en buenos padres) y un buen bachillerato. Lo que viene después suele ser añadidura.


Aurora Egido en El Cultural del 3 de marzo de 2017

viernes, 3 de marzo de 2017

SAN MANUEL BUENO, MÁRTIR, MIGUEL DE UNAMUNO

Entonces fue cuando mi hermano Lázaro, que estaba en América, de donde nos mandaba regularmente dinero, con que vivíamos con decorosa holgura, hizo que mi madre me mandase al colegio de religiosas, a que se completara, fuera de la aldea, mi educación, y esto aunque a él, a Lázaro, no le hiciesen mucha gracia las monjas. ‘Pero como ahí- nos escribía- no hay hasta ahora, que yo sepa, colegios laicos y progresivos, y menos para señoritas, hay que atenerse a lo que haya. Lo importante es que Angelita se pula y que no siga entre esas zafias aldeanas’. Y entré en el colegio pensando en principio en hacerme maestra; pero luego se me atragantó la pedagogía


San Manuel Bueno, mártir, Cátedra, pág 97 

viernes, 17 de febrero de 2017

DIARIOS. LA HIERBA CRECE DESPACIO, IGNACIO CARRIÓN

1971. 16 de marzo, martes (19:30 horas)
He almorzado hoy con Santiago Ribes y Juan Benito Moreno. Santiago contó anécdotas que reflejan el estado de tensión existente en la Universidad de Valencia. Los alumnos piden explicaciones a los catedráticos e impone condiciones. El otro fía, un comando golpeó al profesor de Matemáticas de la Facultad de Económicas. Sus alumnos no hicieron nada por evitar la paliza. El comando arrastró al profesor de los pies y lo echó fuera del edificio. Lo insultaban repitiendo: ‘Capitalista, capitalista’. El profesor tiene nuestra edad


Diarios. La hierba crece despacio, EDAF, pág 109

viernes, 3 de febrero de 2017

EL PORTERO, TERRY EAGLETON

Pasados algunos años, me encontré con una cultura similar en San Diego, donde estaba como profesor visitante. Mi clase de primero de facultad parecía estar compuesta en su totalidad por jóvenes medio en cueros que acababan de llegar de la playa. Creo que más de uno calzaba aletas y por mi ojos pasó lo que sospechosamente parecía un tubo de bucear. Había un ambiente generalizado de trajes de neopreno y tablas de surf. Yo di una primera clase vigorosa y apasionada, y ellos parecieron recibirla positivamente con los ojos entornados por el sol. Al final, un muchacho vestido exclusivamente con unos bermudas rojo chillón, avanzó suavemente hacia la tarima y me agradeció la clase: ‘Pero, profe, no se lo tome tan a pecho, ¿vale?’ Luego me confió con enternecedora preocupación por mi bienestar la que mayor parte de sus compañeros estaban borrachos o colocados y no eran merecedores del generoso esfuerzo que yo equivocadamente les había dedicado.


El portero, Debate, página 30

viernes, 20 de enero de 2017

DIARIOS (2004-2007), IÑAKI URIARTE

María llega del tribunal de los exámenes de Selectividad. Hace un calor terrible. ‘Pobre gente-digo-. Examinarse con este calor’. Siempre estoy a favor de los alumnos. Cientos de veces llega María quejándose de ellos, de su ignorancia, de su falta de aplicación y de sus malas maneras. Trato de entenderlos, no me solidarizo por sistema con la indignación de María, tal vez por desconocimientos de la situación en la educación actual, tal vez porque siempre estaré del lado de los alumnos. ‘Tengo el enemigo en casa’, brama María. Recopilo citas desde los egipcios y los griegos en las que se habla de los viejos y buenos tiempos y se censura a la juventud de la época. No suelo llevarlas a las reuniones con los amigos profesores de María, pero algún día lo haré


Diarios (2004-2007), pepitas de calabaza, pág 115

viernes, 6 de enero de 2017

EL QUINTO EN DISCORDIA, ROBERTSON DAVIES

He sido un buen profesor porque jamás he pensado demasiado en la enseñanza; me limitaba a trabajar con el programa de estudios y a insistir en aplicar los más elevados criterios. Nunca tuve alumnos favoritos ni intenté ser apreciado; nunca me involucré de corazón en el éxito de ningún estudiante inteligente, y siempre tuve buen cuidado de saber bien lo que decía. No era un profesor accesible, pero si alguien se dirigía a mí, me comportaba con cortesía y le dedicaba toda mi atención. Por supuesto, disfruté con la enseñanza, y supongo que mi goce tuvo su influencia en los chicos.


El quinto en discordia, Libros del Asteroide, pág 155

viernes, 23 de diciembre de 2016

PALINURO DE MÉXICO, FERNANDO DEL PASO

Yo tuve un maestro de música en la escuela secundaria, con bigotes porfirianos blancos y negros, espolvorados con el oro del Sí Bemol, que en ocasiones, desesperado, gritaba: ¡Quiero oir el silencio! Un día, al fin, nos callamos cuando se desplomó muerto en el salón de clases, y desde entonces aprendí que el silencio se puede escuchar.


Palinuro de México, Alfaguara, pág 445

viernes, 9 de diciembre de 2016

MANUAL PARA MUJERES DE LA LIMPIEZA (EL TIM), LUCIA BERLIN

- Señora Lawerence, este chico está bajo nuestra responsabilidad. El asistente social nos cedió su tutela. Se quedará en su clase- se inclinó hacia mí, pálida-. Como profesoras, es nuestro deber controlar estas situaciones, enseñar a pesar de los obstáculos.
- Bueno, pues no soy capaz.
- ¡Es usted débil!- dijo entre dientes
- Sí, es cierto. Ha podido conmigo. No soporto lo que le hace al resto de la clase, ni lo que me hace a mí. Si Tim vuelve, renuncio


El Tim (Manual para mujeres de la limpieza), Alfaguara, pág 72

viernes, 25 de noviembre de 2016

CANIJO, FERNANDO MANSILLA

Ya en las Tres Mil, Pedrito vendía sus posturas de hachís en el colegio público Padre Ocampo. Tenía muy buenos clientes entre sus compañeros de clase, y mejores todavía entre los alumnos de clases superiores. En el recreo se retiraba a un rincón de su agrado para dedicarse tanto a vender como a fumar lo que los chavales de entonces llamaban un Bob Marley, porros de dos papeles doblemente cargados de grifa. ¿Y en clase? En clase se comportaba, se sentaba en la última fila y permanecía tranquilo, sin alborotar. Y sin libros, sin material escolar de ningún tipo, ¿para qué?, no le hacía falta. Mientras la señorita explica la lección Pedrito deja vagar el pensamiento, o se duerme, aunque no le gusta dormirse en clase. Le da la sensación de que dormido quedará a merced de los buitres que a su alrededor, sentados en los pupitres, acechan la ocasión de quitarle la grifa o los dineros que guarda en los bolsillos de sus pantalones



Canijo, El Rancho Editorial, pág 70

viernes, 11 de noviembre de 2016

EL VERANO SIN HOMBRES, SIRI HUSTVEDT

Cuando vi a mis alumnas alrededor de la mesa empecé a sentirme más tranquila. No cabía duda de que eran unas crías. La evidencia, ridícula y conmovedora al mismo tiempo, de aquellas niñas en plena pubertad sirvió para reivindicarlas de inmediato y me invadió una simpatía hacía ellas que casi me emociona. Peyton Berg, varios centímetros más alta que yo, muy delgada y sin apenas busto, cambiaba la postura de sus brazos y piernas constantemente, como si no supiera qué hacer con aquellos miembros que no parecían suyos. Jessica Lorquat era diminuta, pero tenía cuerpo de mujer. Estaba rodeada por una falsa aureola de femineidad que se manifestaba, sobre todo, en su forma afectada de hablar con una vocecilla de niña pequeña. Ashley Larsen tenía una melena castaña, lacia y brillante, ojos ligeramente saltones y andaba y se sentaba con el típico aire de seguridad que acompaña a la aparición de una nueva zona erógena: muy estirada y sacando pecho para exhibir su cuerpo en flor. Emma Hartley se escondía detrás de un velo de cabello rubio, sonriendo con timidez. Nikki Borud y Joan Kavacek, ambas rellenitas y ruidosas, parecían funcionar al unísono, como si fueran una sola persona risueña y amanerada. Alice Wright, de dientes grandes y cubiertos por aparatos de ortodoncia, estaba leyendo cuando entré y continuó haciéndolo con toda tranquilidad hasta que comenzó la clase. Cuando cerró el libro vi que era Jane Eyre y durante un instante sentí envidia, la envidia de los primeros descubrimientos



El verano sin hombres, Anagrama, pág 32