Decía Juan de Mairena en sus momentos de mal humor: «Un pedagogo hubo: se llamaba Herodes».
viernes, 22 de enero de 2016
viernes, 8 de enero de 2016
DÍAS DE DIARIO, ANTONIO MUÑOZ MOLINA
Viene Jaime Vallcorba, de El Acantilado, que lleva publicados tantos libros magníficos. Me cuenta cosas tremendas sobre la caída de las ventas de libros en Francia y Alemania, que él atribuye muy razonablemente no a la influencia de la televisión o de Internet, sino al desguace de la enseñanza, destrozada por políticos y pedagogos. Nos apasionamos hablando de estos asuntos.
Días de diario, Seix Barral, pág 51
Días de diario, Seix Barral, pág 51
viernes, 25 de diciembre de 2015
JULIO LLAMAZARES Y SU AMIGO PROFESOR DE INSTITUTO
Respecto
a la enseñanza te digo lo que me dijo un día un profesor de
Instituto amigo: el problema de la enseñanza en España es que todo
el mundo opina de ella menos los que nos dedicamos a su ejercicio
profesionalmente
El Cultura, 13 de noviembre de 2015
viernes, 11 de diciembre de 2015
ÉXITO, MARTIN AMIS
-
Ese
asunto del colegio privado. ¿Ese tipo de cosas no va, digamos- me
aclaré la garganta- … contra sus principios?
Éxito, Punto de lectura, pág 237
viernes, 27 de noviembre de 2015
viernes, 13 de noviembre de 2015
TRAVESÍA DE OSUNA, RAFAEL RODRÍGUEZ SÁNDEZ
En
la clase hay mucho silencio, un silencio muy grande y sostenido, muy
tenso y expectante, que disminuye algo sin desaparecer del todo en el
momento en el que Don Antonio dice el nombre del que va a ser
requerido para decir la lección, momento en el que se puede percibir
el alivio de los que temían ser preguntados y no lo han sido. El
alivio no es total, pues en ciertas ocasiones Don Antonio interrumpe
súbitamente al que está hablando en el estrado para dirigir una
pregunta a algunos de los que están en los bancos, instalados en la
falsa creencia, que es en ocasiones más bien vana esperanza, de que
no van a ser interrogados, quizá la pregunta vaya dirigida a aquel a
quien Don Antonio ha visto especialmente distraído o fanfarronamente
confiado, pues para ellos está pensado este no muy novedoso
procedimiento pedagógico que no merecería los elogios de los
actuales didactas, y
de este modo mantiene la tensión durante la duración completa de la
clase. No se dirige, por el contrario, a los que ve especialmente
preocupados, como si quisiera evitar el mal rato a los que se
muestran con modestia y sin ínfulas y el tratamiento y su eficacia
van dirigidos solamente a los que, según su criterio, necesitan un
rebajamiento de la condición altanera, un remedio contra la
presunción y la insolencia
Travesía
de Osuna, Ateneo de Sevilla, pág 95
viernes, 30 de octubre de 2015
MOBY DICK, HERMAN MELVILLE
Y,
más que nada, cuando antes de poner mano en el barril de la brea se
anduvo mangoneando de maestro de escuela, metiéndoles miedo a los
muchachotes más crecidos. La transición de maestro de escuela a
marinero es algo brusca, se lo aseguro, y requiere estar muy empapado
de Séneca y los estoico para poder soportarlo. Mas con el tiempo se
pasa hasta esto
Moby
Dick, Editorial Juventud, pág 10
viernes, 16 de octubre de 2015
SALA DE PROFESORES, IDA VITALE
To
be eaten, to be divided, to be drunk among whispers
T.S.
Eliot
Las voces entoldadas
murmuran, juzgan, lacran.
Las espaldas agobian.
Arden, insectos del bochorno.
Una hebra blanca, baba
del diablo, dicen.
El silencio se asienta
pantanoso.
Luego, una burbuja
pálida, pesarosa y gremial,
sella con su quejido la
inanidad del rato.
Reducción del infinito, Ida Vitale, Tusquets
viernes, 2 de octubre de 2015
NO SE PUEDE ATRAPAR EL VIENTO, J.P. ANDERSEN
Emma Jensen descubrió que los
niños de aquel colegio eran iguales que los demás. Inocentes, con ganas de
jugar, absorbían todo lo que sucedía a su alrededor.
El problema era que a su alrededor
apenas sucedían cosas buenas.
No se puede atrapar el tiempo, Punto Rojo Libros
viernes, 18 de septiembre de 2015
DESCARGO DE CONCIENCIA (1930-1960), PEDRO LAÍN ENTRALGO
Cultura era, por su parte, cuanto
en mi alma habían metido mis primeros maestros, las ocasionales lecciones de mi
padre, mis incipientes lecturas infantiles; pero sólo con los decisivos
descubrimientos que iba a ofrecerme el Instituto soriano- la “clase”
monográfica y regular, el libro de texto temáticamente diferenciado, la
conciencia de una situación de la inteligencia a un tiempo caminante y ascendente;
la escuela, la segunda enseñanza y al fondo, como término supremo, la
Universidad-, sólo así me llegó en vivo la experiencia de haber penetrado
realmente en el inagotable mundo de aquella. Cuando es lúcidamente poseída,
había de enseñármelo mucho después Ortega, la cultura brinda al hombre
claridad, ordenación, precisión y seguridad vital, una seguridad que por
paradójica y esencial exigencia lleva en su seno el problematismo de la
tendencia hacia un nivel superior
Descargo de conciencia (1930-1960), Barral, pág 19
viernes, 4 de septiembre de 2015
ANTE FINEM DOCENDI, NEMESIA MATARREDONA VIZCAÍNO
Más años que viviera Jesucristo
Textos antiguos he ido deshaciendo
Y, tozuda Penélope, tejiendo
Y todo fue un tejer visto y no visto.
Tempus fugit paulatim vulnerando
Del paso de los años no me quejo
Todos somos platónicos reflejos
Que las terribles parcas van cegando.
Mi queja es que el oficio ya no basta
En estos lares de brillante nada
En que se han convertido los telares.
Perdida está la conmovida casta
Y están las Hilanderas desbordadas.
¡Tejemos telas tales tan triviales!
Homenaje a la fiesta del soneto celebrada en el Ateneo de Sevilla en 1912, pág 188
viernes, 21 de agosto de 2015
QUERIDA PUEBLA, RAFAEL RODRÍGUEZ SÁNDEZ
Empieza también el curso y la ordenación del tiempo en torno al estudio. Los libros de texto, si no han sido heredados de hermanos mayores o amigos benevolentes, producen también la emoción de lo nuevo y el sabor de lo que es cambiante. Vienen de la papelería Cervantes de Osuna en el coche de Custodio y allí vamos a esperarlos a la calle de la Cruz, o bien al garaje mismo al final de la calle Morón. En la portada de los libros está el retrato del emperador Carlos de Tiziano, o una medusa junto a una estrella de mar o un juego de probetas o bien una columna doria o jónica o corintia o bien una princesa medieval que se aplica a la lectura. Si son heredados no hay tal emoción sino la evidencia de las manos anteriores que han dejado las pruebas evidentes de su uso, las indoctas observaciones que dicta el ingenio, la ociosidad, el aburrimiento o el hastío, según los casos. También algún papelito que ha perdido actualidad y amarillea entre las hojas. Los libros incluyen un cuadernillo llamado programa con el orden de todas las lecciones que contiene y que es el guión con arreglo al cual examinarán en el mes de mayo a los alumno libres
Querida Puebla, Diputación de Sevilla, pág 24
viernes, 7 de agosto de 2015
AUTOBIOGRAFÍA, G.K CHESTERTON (II)
“... mi padre
conocía toda la tradición literaria inglesa y que yo me sabía de memoria gran
parte de ella mucho antes de que pudiera entenderla. Me sabía páginas de
Shakespeare en verso blanco sin tener ni idea de lo que significaban, lo que
quizá sea la forma correcta de apreciar el verso”
G.K. Chesterton, Acantilado ,
pág 14-15
viernes, 10 de julio de 2015
STONER, JOHN WILLIAMS (III)
El profesor era un hombre de
mediana edad, de cincuenta y pocos, se llamaba Archer Soane y acudía a su tarea
de enseñar con aparente desdén y apatía, como si percibiera que entre su
conocimiento y lo que podía decir hubiera un abismo tan profundo que no merecía
la pena hacer ningún esfuerzo para cruzarlo. Era temido y aborrecido por la
mayoría de sus alumnos y él respondía con una sonrisa distante e irónica. Era
un hombre de estatura media, de rostro largo, con arrugas profundas,
pulcramente afeitado, repetía el gesto impaciente de pasarse los dedos por su
mata de pelo gris rizado. Su voz era plana y seca y salía a través de unos
labios apenas móviles, sin expresión ni entonación, pero sus largos dedos
delgados se movían con gracia y persuasión, como si le diera a las palabras la
forma que su voz no podía
Stoner, Baile del Sol, pág 15
viernes, 26 de junio de 2015
RETRATO DE UNA DAMA, HENRY JAMES
Ocupaba este edificio una escuela primaria para niños de
ambos sexos, gobernada o, mejor dicho, desgobernada por una presumida señora de
la que Isabel conservaba como recuerdo sobresaliente que se sujetaba los
cabellos junto a las sienes con unos raros peinecillos y que era viuda de un
caballero de cierta importancia. A la pequeña Isabel se le había ofrecido la
oportunidad de aprender las primeras letras en tal escuela, pero, después de
haber pasado un día en ella, protestó violentamente contra sus reglas y logró
que se le permitiera quedarse en casa, desde donde los templados días del mes
de septiembre, cuando las ventanas de la Casa Holandesa permanecían abiertas,
le era dado oír el coro de voces infantiles repitiendo la tabla de multiplicar
… , hecho en el cual se mezclaba de forma confusa el júbilo de la libertad con
el dolor de la exclusión
Retrato de una dama, Ediciones B, pág 37
viernes, 12 de junio de 2015
VOLVERÁS A REGIÓN, JUAN BENET (II)
Aún acudía por las mañanas algún
profesor que, conservando su amor por la enseñanza, había perdido la memoria
para llevarla a cabo y trataba- en compañía de tres o cuatro alumnos
envejecidos, entristecidos y empujados a la bebida- de resolver un enigma de la
física que (en los años de prosperidad, en el primer cuarto de siglo) habría
servido a lo más como prueba de suficiencia de un examen trimestral pero que
para aquel entonces suponía el límite de la ciencia y el umbral de la esperanza
Volverás a Region, Destino, pág 24
viernes, 29 de mayo de 2015
HENRY Y CATO, IRIS MURDOCH (II)
-
Sois una pareja sin precio. No puedo entender
que no quieras estudiar. Siempre fuiste una quejica y una quisquillosa…
-
Hablas como si estudiar fuera algo muy especial
y no pudiera hacerse ninguna otra cosa, pero existen centenares de caminos para
descubrir el mundo.
-
Es que es algo muy especial e insustituible. Es
valioso. Y tú tienes la condenada suerte de poder hacerlo.
Henry y Cato, Impedimenta, pág 122
viernes, 15 de mayo de 2015
YONKIS Y GITANOS, JOSÉ LOBO
La maricona de Trosky dice en su
autobiografía que toda su vida mantendría una deuda irredimible con el maestro
que le enseñó a leer. Sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con la
afirmación del judío traidor; guardo un gran recuerdo de la persona que me
arrancó de las tinieblas del analfabetismo y que con su trabajo contribuyó a
que este panfleto exista. La señorita María Dolores. Una persona de principios
férreos, a quien ya le habían querido abrir la cabeza algún padre porque ella
no veía con buenos ojos la aconfesionalidad de la enseñanza pública y se
empeñaba en que los alumnos matriculaos en Ética aprendieran el padrenuestro,
el avemaría y el “cuatro esquinitas tiene mi cama”. Podemos estar de acuerdo
con alguien así o no, pero no se le puede negar ni integridad ni un par de
huevos.
Yonkis y gitanos,, Libros del KO, pág 13
viernes, 1 de mayo de 2015
AÑOS DE PENITENCIA, CARLOS BARRAL (II)
Los maestros que habíamos tenido
parecían, en las horas de escuela, haber sido forzados a comparecer, levantados
por fuerza de camas en que hubieran yacidos aquejados de vergonzosa colitis o
de devoradoras fiebres. Sus reacciones eran siempre inoportunas, su porte
generalmente ridículo. Su humanidad hambrienta y asustada, la condición
huidiza, eran demasiado visibles, le impedían investirse del escaso ropaje de
seguridad y de poder que basta para impresionar a los niños.
Años de penitencia, Alianza Tres, pág 14
viernes, 17 de abril de 2015
DIVORCIO EN EL AIRE, GONZALO TORNÉ
Mamá intentaba ayudar, suministrarme una primera amistad a bajo coste,
pero sólo me senté en el mismo pupitre que él porque el profesor que nos tocó
prefería distribuirnos por estatura antes que alfabéticamente. Menudo tío el
padre Manteca, sabía cuándo te estabas riendo por dentro, como si pudiese
atravesar con la mirada la pared craneal y contemplar el desplazamiento de las
palabra en la mente.
Divorcio en el aire, Literatura Mondadori, pág 29
viernes, 3 de abril de 2015
AMERICANAH, CHIMAMANDA NGOZI ADICHE (II)
En una ocasión preguntó a Dike
qué había hecho en el colegio antes del verano, y el contestó: “Círculos”. Los
niños se sentaban en el suelo en círculo y compartían sus cosas preferidas.
Ella se horrorizó
-
¿Sabes hacer divisiones?
Dike la miró con cara de
extrañeza-
-
Aún estoy en primero, prima
-
Yo a tu edad ya sabía hacer divisiones sencillas
Arraigó en su cabeza la
convicción de que los niños estadounidenses no aprendían nada en primaria, y se
afianzó más aún cuando él le contó que
su maestra a veces repartía vales, si un niño recibía un vale de deberes, podía
saltarse los deberes un día. Círculos, vales de deberes, ¿cuál sería la
siguiente estupidez? Comenzó, pues, a enseñarle matemáticas; ella lo llamaba
“mates” y él “mate”, así que acordaron no abreviar la palabra. Años después
ella no podría acordarse de ese verano sin pensar en las divisiones largas, en
Dike, confuso, con la frente arrugada, sentados uno al lado del otro a la mesa
del comedor, en la volubilidad de ella, que pasaba de sobornarlo a gritarle.
Vale, inténtalo una vez más y podrás tomarte un helado. No irás a jugar hasta
que te salga bien. Más adelante, cuando él era mayor, contaba que tenía
facilidad para las matemáticas gracias a ese verano de penitencia. “Querrás
decir verano de ciencia”, replicaba ella en lo que se convirtió una broma
familiar a la que, como la comida casera, recurrían de vez en cuando
Americanah, Mondadori Adiche, pág 150
viernes, 20 de marzo de 2015
NO ENTIENDO A DARÍO FO, NATALIA GINZBURG
Darío pertenece a la especie de
los profesores y de los curas. Por eso está tan contento, contento a la manera
de los profesores y de los curas cuando están en medio de sus escolares, o de
sus fieles. Tal contento pedagógico hoy no se encuentra nunca en la realidad,
pues los curas y los profesores están inseguros, atormentados, dudosos y
turbados.
Y a la gente no le gustan en
absoluto los profesores y los curas que el mundo hoy acostumbra a ofrecer, los
considera débiles, confusos o corruptos; o en todo caso incapaces de llevar a
cabo su cometido.
Busca entonces a los curas y los profesores en los reinos de la fantasía, los busca y los festeja en los escenarios de los teatros
Ensayos (No entiendo a DaríoFo), Lumen, pág 317
viernes, 6 de marzo de 2015
JUAN DE MAIRENA, ANTONIO MACHADO (III)
Porque no pienso yo que la cultura, y mucho
menos la sabiduría, haya de ser necesariamente alegre y cosa de juego. Es muy
posible que los niños, en quienes el juego parece ser la actividad más
espontánea, no aprendan nada jugando, ni siquiera a jugar
Juan de Mairena,
Cátedra Letras Hispánicas, pág 325
viernes, 20 de febrero de 2015
HARRY POTTER AND THE PHILOSOPHER´S STONE, J.K. ROWLING
That evening, Dudley paraded
around the living room for the family in his Brand-new uniform. Smelting boys
wore maroon tailcoats, orange knickerbockers and flent Straw hays called
boaters. The also carried knobby sticks, used for hitting each other while the
teachers weren´t looking. This was supposed to be good training for later life
Harry Potter and the
Philosopher´s Stone, Bloomsbury, pág 40
viernes, 6 de febrero de 2015
EL OFICIO DE VIVIR, CESARE PAVESE (III)
¿Por qué dar conferencias? Periódicos y libros son
accesibles a todos –incluso a los camaradas más abandonados. Hay en las
conferencias un ajetreo espectacular y activista que agrada mucho a los
go-getters (emprendedores gente activa). En cuanto a que las conferencias
desmigajen más fácilmente el pan de la ciencia, respondo que nada culturalmente
válido sale nunca de una conferencia, que todo lo que se ha escuchado en ella,
si ha de fructificar, habrá de buscarse después en los libros…¿Y entonces?
Queda solamente que sea una escuela de facilonería y éxito. El camarada que no
esté dispuesto a quitarse el sombrero ante la cultura y a esforzarse y a entrar
en un templo (eso parece al principio, después se convierte en nuestra propia
sangre), que siga siendo ignorante. Se lo merece.
El oficio de vivir, Novedades de Bruguera Alfaguara, pág 417
viernes, 23 de enero de 2015
LA LARGA RISA DE ESTOS AÑOS, FOGWILL
Ochenta y tres. Empieza otro año y llegan nuevas promociones de
alumnos. Cada cuatrimestre los estudiantes me parecen más jóvenes, más niños.
Es porque en mi memoria los alumnos de antes han seguido creciendo o
envejeciendo, aunque nunca los haya vuelto a ver.
En mi memoria crecen y envejecen muchachos y muchachas que murieron
poco después de aprobar el examen final, hace cinco o diez años.
Mi memoria de mí continúa intacta. Me imagino como el día en que
comencé en la cátedra, hace ya doce años.
Tenía veintisiete
Cuentos completos, Fogwill, Alfaguara, pág 121
viernes, 9 de enero de 2015
BIOGRAFÍA, ANTONIO MACHADO
No tengo vocación de maestro y mucho menos de
catedrático. Procuro, no obstante, cumplir con mi deber
viernes, 26 de diciembre de 2014
PODERES TERRENALES, ANTHONY BURGESS
Los gemelos irían a un colegio muy selecto de Park Avenue, fundado por un teórico de la pedagogía que había escrito un libro titulado Thou Eye Among the Blind. Aceptaba la doctrina del Menón de Platón. Los gemelos no aprenderían mucho
Poderes terrenales, Libro amigo Narrativa, pág 552
Poderes terrenales, Libro amigo Narrativa, pág 552
viernes, 12 de diciembre de 2014
EL HORIZONTE, PATRICK MODIANO
El chico leía un libro de texto
de matemáticas. A Bosmans lo sorprendió ver que tomaba notas en los márgenes.
La niña estaba ensimismada en un libro de tapas amarillas de la colección “Classiques”
de Garnier: los ‘Pensamientos’ de Pascal. Bosmans les preguntó qué edad tenían.
Once y doce años. Les dio la enhorabuena por ser tan serios y tan precoces.
Pero parecían insensibles a esos elogios, como si aquello cayera por su propio
peso. El niño se encogió de hombros mientras volvía a abstraerse en el libro de
texto y la niña le lanzó una sonrisa tímida a Bosman
El horizonte, Anagrama, pág 61
viernes, 28 de noviembre de 2014
SLAVOJ ZIZEC HABLA SOBRE LA REFORMA DE BOLONIA
Lo simplifico un poco, pero la
idea principal es la de transformar la educación superior para resolver
problemas reales, lo que significa convertir a los intelectuales en expertos.
¿Pero qué es un experto? Es alguien que resuelve un problema definido por otro.
Digamos que soy un político y hay manifestaciones, suicidios, crímenes… y me
dirijo a los expertos y les pregunto cómo controlo las manifestaciones…Pero no
es el trabajo de un verdadero intelectual. Un verdadero intelectual hace algo
mucho más radical: cuestiona la forma de ver los problemas
ABC Cultural, nº 1161, pág 16
viernes, 14 de noviembre de 2014
COETZEE ESCRIBE SOBRE BECKETT
Lo que más desanimaba a Beckett de la profesión era la docencia. Un día
tras otro, este joven tímido y taciturno tenía que enfrentarse en el aula a los
hijos e hijas de la clase media protestante irlandesa y convencerles de que
Ronsard y Stendhal merecían que les prestasen su atención”. Decía lo que tenía que decir y luego salía del aula…Creo que se
consideraba a sí mismo un mal profesor, y eso es una lástima, porque era tan
bueno…Desgraciadamente, muchos de sus alumnos estaban de acuerdo con él. “La
idea de volver a dar clase me paraliza”, escribía Beckett a McGGreeny desde el
Trinity en 1931 al acercarse un nuevo curso.
viernes, 31 de octubre de 2014
UNA TEMPORADA PARA SILBAR, IVAN DOIG (II)
Morrie se enderezó con calma.
Todos sabíamos que pegarle a un maestro era una ofensa capital, pero que el
maestro devolviera el golpe era otra historia. Eddie había puesto los ojos en
blanco y seguí agitando la mano maltrecha, a la espera de su destino. Una
mancha roja del tamaño de sus nudillos había aparecido al final de la frente de
Morrie. Tenía torcido el cuello de la camisa y la corbata desmadejada sobre el
pecho. Durante varios segundos, toda la escuela contempló vacilante la escena:
el hombre adulto, compacto, y el enorme adolescente, el uno frente al otro.
Luego, Morrie se acomodó el cuello y la corbata y dijo casi con total
normalidad:
-
Hablaré contigo al final del día, Eddie. Los demás,
volved a vuestros sitios y sacad el libro de geografía.
Una temporada para silbar, Libros del Asteroide, pág 151
viernes, 17 de octubre de 2014
SOBRE LA BELLEZA, ZADIE SMITH (I)
La respuesta nunca variaba.
Silencio. Pero era una especie interesante de silencio, privativo de las clases
de Humanidades de las universidades selectas. No había silencio porque nadie
tuviera nada que decir sino por todo lo contrario. Lo notabas, Howard lo
notaba, en el aula bullían millones de cosas que decir, algunas con tanta
fuerza que parecían brotar de los estudiantes telepáticamente y rebotar en los
muebles. Los chicos miraban con ansia la mesa o la ventana o a Howard; los más
apocados fingían tomar apuntes. Pero ninguno hablaría. Tenían miedo de sus
compañeros, y más aún del propio Howard. En sus primeros tiempos de profesor,
él intentaba, estúpidamente, animarlos a vencer este temor; ahora lo
entusiasmaba. El temor era respeto; el respeto, temor. Si no tienes temor no
tienes nada.
-
¿Nada que decir? ¿Tan exhaustivo he sido? ¿Ni
una sola pregunta?
Un acento inglés cuidadosamente
preservado incrementaba el factor miedo. Howard dejó que el silencio se
prolongara. Se volvió hacia la pizarra y, lentamente, desprendió la fotocopia,
dejando que las mudas preguntas le acribillaran la espalda.
Sobre la belleza, Narrativa Salamandra, pág 175
viernes, 3 de octubre de 2014
DESPEÑAPERROS, JOSÉ MARÍA VAZ DE SOTO (I)
Incluso el que la esposa
trabajara fuera de casa, en vez de limitarse a las tareas del hogar, suponía
para ellos más una necesidad provisional que el resultado de una convicción o
la insoslayable consecuencia de un principio igualitario, como lo prueba el
hecho de que, a los pocos meses de haber obtenido Javier su cátedra en el
instituto de Vitoria, Blanca no dudara en pedir la excedencia y no voliviera a
incorporarse a la enseñanza hasta ocho o diez años más tarde, cuando –ya en
Sevilla- nacieron sus dos hijos y el sueldo de catedrático (que no había ido
aumentando, a lo largo de los años setenta, al ritmo del coste de vida, en
tanto que el de los maestros se había adelantado tal vez a ese ritmo) empezó a
resultarles insuficiente.
Despeñaperros, Colección Austral, pág 197
viernes, 19 de septiembre de 2014
CONFESIONES DE UN BURGUÉS, SÁNDOR MÁRAI (II)
Era un profesor algo especial,
pues no se interesaba mucho por el grado de aplicación de sus discípulos,
odiaba a los empollones y en los exámenes prefería aprobar a un estudiante
inteligente, aunque no supiera responder a sus preguntas, que a uno que se
supiera todo de memoria pero en el fondo no entendiera nada… Se sentaba en su
cátedra, enorme y corpulento se recostaba sobre si escritorio inclinándose
hacia un lado, cómodo e imperturbable, e interrogaba a veces durante horas
enteras al jurista en ciernes que se examinaba- entre apuros y sudores-, para
sentenciar al final: “No sabe nada del tema, pero parece inteligente”. Miles de
juristas húngaros asistieron a sus clases, y los que lograron comprender su
extraña manera de pensar jamás pudieron librarse de su influencia.
Confesiones de un burgués, Salamandra, pág 120
viernes, 5 de septiembre de 2014
EL MAR, EL MAR, IRIS MURDOCH (I)
Recibió una educación mejor que
la mía, y ahí es donde empiezan a rechinarme los dientes. Yo fui a la escuela
secundaria local (una buena escuela, aburrida, que ya no existe), mientras que
James fue a Winchester. (Quizá eso fue una bendición relativa, pues, en cierto
sentido, jamás se recuperó. Dicen que rara vez sucede.) Mi educación fue
razonablemente sólida, y, sobre todo, descubría a Shakespeare. Pero James, me
parecía entonces, estaba aprendiendo de todo. Sabía latín y griego, además de
varias lenguas modernas; yo solo conocía un poco el francés, y menos el latín.
El mar, el mar, Lumen, pág 105
viernes, 22 de agosto de 2014
JUAN DE MAIRENA, ANTONIO MACHADO (II)
“Esta posición no la hemos descubierto nosotros, sino los antiguos griegos, porque,
como alguien ha dicho con supremo acierto, Dios hizo a los antiguos griegos para que
podamos comer los profesores del porvenir”
Juan de Mairena, Cátedra Letras Hispánicas, pág 315
como alguien ha dicho con supremo acierto, Dios hizo a los antiguos griegos para que
podamos comer los profesores del porvenir”
Juan de Mairena, Cátedra Letras Hispánicas, pág 315
viernes, 8 de agosto de 2014
AMERICANAH, CHIMAMANDA NGOZI ADICHE (I)
La universidad en Estados Unidos
era fácil, los trabajos se enviaban por correo electrónico, las aulas tenían
aire acondicionado, los profesores ponían de buena gana exámenes de repesca.
Pero se sentía incómoda con lo que los profesores llamaban “participación”, y
no entendía por qué eso debía incluirse en la nota final; solo servía para
inducir a los alumnos a hablar y hablar, perdiendo tiempo de clase con
obviedades, vacuidades, a veces sinsentidos. A los estadounidenses debían de
enseñarlos, desde primaria, a decir algo en clase, lo que fuese. Así que ella
permanecía en el aula, rodeada de estudiantes instalados relajadamente en sus
sillas, todos rebosantes de saber, no sobre la materia, sino sobre cómo estar
en clase. Nunca decían; “No lo sé”. En vez de eso, decían: “No estoy seguro”,
lo cual no aportaba información pero dejaba en el aire la posibilidad de
conocimiento.
Americanah, Random House, pág 177
viernes, 25 de julio de 2014
VIDA, KEITH RICHARDS (II)
Odiaba la escuela primaria.
Odiaba cualquier escuela. Según contaba Doris, lo pasaba tan mal que en más de
una ocasión me llevó a cuestas hasta casa porque no podía no podía ni caminar
de lo mucho que temblaba y eso era antes de que empezaran los golpes y las
brulas de los matones. La comida era espantosa. Recuerdo que nos obligaban a
comer una poruqería llamada 'tarta gitana'. Yo me negaba en rotundo porque me
repugnaba; era un pastel con un engrudo chamuscado dentro, mermelada, caramelo
o algo así. Todos los escolares de entonces conocían esa exquisitez y a algunos
incluso les gustaba. Pero aquello no era mi postre ideal, así que intentaban
obligarme a comerlo amenazándome con un castigo o una multa. Era todo muy
dickensiano. Con mi infantil caligrafía debía escribir debía escribir
tescientas veces 'comeré lo que me pongan'. Después de un tiempo ya dominaba la
técnica: 'Comeré, comeré, comeré, comeré, comeré, comeré, comeré... lo, lo, lo,
lo, lo, lo, lo...
Vida, memorias Keith Richards, Globalrhythm, pág 33
viernes, 11 de julio de 2014
STONER, JOHN WILLIAMS (II)
A pesar de que sólo iba a enseñar
fundamentos de gramática y composición a un grupo poco selecto de alumnos,
aguardaba la tarea con entusiasmo, apreciando profundamente lo que
representaba. Programó el curso la semana antes del comienzo del semestre de
otoño, valorando las posibilidades que había mientras luchaba con los
materiales y temas de esta empresa pero sentía la lógica de la gramática y
pensaba que percibía cómo le salía de adentro, calando el lenguaje y
respaldando el pensamiento humano. En los simples ejercicios de composición que
preparó para sus alumnos advertía las potencialidades de la prosa y sus
bellezas y ansiaba animar a sus alumnos en la medida de su entusiasmo
Stoner, Baile del Sol, pág 29
viernes, 27 de junio de 2014
VOLVERÁS A REGIÓN, JUAN BENET (I)
Aun cuando la educación había
caído en desuso en Región, desde la segunda década del siglo, aún seguían
abiertas dos escuelas públicas y un instituto de enseñanza media; el patio, ciertamente, se había convertido
en una cochera, los porteros habían ido, poco a poco, transformando casi todas
las dependencias en corrales pero aún se daba clase y en casi todos los
agujereados encerados de las aulas seguían dibujados con tiza, más indeleble
que el pirograbado, hipérbolas y elipses, frases de francés y fórmulas de
química del tiempo de la monarquía.
Volverás a Región, Destino, pág 24
viernes, 13 de junio de 2014
SCHOOLSVILLE, BILLY COLLINS
Glancing over my shoulder at the past,
I realize the number of students I have taught
is enough to populate a small town.
I realize the number of students I have taught
is enough to populate a small town.
I can see it nestled in a paper
landscape,
chalk dust flurrying down in winter,
nights dark as a blackboard.
chalk dust flurrying down in winter,
nights dark as a blackboard.
The population ages but never graduates.
On hot afternoons they sweat the final in the park
and when it's cold they shiver around stoves
reading disorganized essays out loud.
A bell rings on the hour and everybody zigzags
into the streets with their books.
On hot afternoons they sweat the final in the park
and when it's cold they shiver around stoves
reading disorganized essays out loud.
A bell rings on the hour and everybody zigzags
into the streets with their books.
I forgot all their last names first and
their
first names last in alphabetical order.
But the boy who always had his hand up
is an alderman and owns the haberdashery.
The girl who signed her papers in lipstick
leans against the drugstore, smoking,
brushing her hair like a machine.
first names last in alphabetical order.
But the boy who always had his hand up
is an alderman and owns the haberdashery.
The girl who signed her papers in lipstick
leans against the drugstore, smoking,
brushing her hair like a machine.
Their grades are sewn into their clothes
like references to Hawthorne.
The A's stroll along with other A's.
The D's honk whenever they pass another D.
like references to Hawthorne.
The A's stroll along with other A's.
The D's honk whenever they pass another D.
All the creative-writing students
recline
on the courthouse lawn and play the lute.
Wherever they go, they form a big circle.
on the courthouse lawn and play the lute.
Wherever they go, they form a big circle.
Needless to say, I am the mayor.
I live in the white colonial at Maple and Main.
I rarely leave the house. The car deflates
in the driveway. Vines twirl around the porch swing.
I live in the white colonial at Maple and Main.
I rarely leave the house. The car deflates
in the driveway. Vines twirl around the porch swing.
Once
in a while a student knocks on the door
with a term paper fifteen years late
or a question about Yeats or double-spacing.
And sometimes one will appear in a windowpane
to watch me lecturing the wallpaper,
quizzing the chandelier, reprimanding the air.
with a term paper fifteen years late
or a question about Yeats or double-spacing.
And sometimes one will appear in a windowpane
to watch me lecturing the wallpaper,
quizzing the chandelier, reprimanding the air.
Navegando a solas por la habitación, DVD EDICIONES poesía, pág 46
viernes, 30 de mayo de 2014
DIARIOS (1914-1923), FRANZ KAFKA
Hace poco, cuando salía del
ascensor a la hora habitual, se me ocurrió que mi vida, con sus días que cada
vez se vuelven más uniformes en los menores detalles, se parece a los castigos
escolares en las que el alumno tiene que escribir diez, cien o más veces, según
la gravedad de la culpa, una frase carente de sentido- al menos al repetirla-;
pero en mi caso se trata de un castigo en el que la orden es: ”tantas veces
como seas capaz de resistir”
Diarios (1914-1923), Editorial Lumen, pág 14
viernes, 16 de mayo de 2014
EL OFICIO DE VIVIR, CESARE PAVESE (II)
Se enseña lo que
indefectiblemente es. (Las técnicas, en efecto, son.) Por lo demás, para
enseñar una cosa, es preciso creer en su valor absoluto- que exista incluso sin
nosotros; que ‘sea’ objetivamente
El oficio de vivir, Narradores de Hoy, Bruguera Alfaguara, pág 253
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