Everyman, Vintage, pág 83
Decía Juan de Mairena en sus momentos de mal humor: «Un pedagogo hubo: se llamaba Herodes».
viernes, 11 de octubre de 2019
EVERYMAN, PHILIP ROHT
Mainly
what he did was to replicate what he´d heard as a kid when he
started taking classes and his teachers were telling him the same
things
viernes, 27 de septiembre de 2019
LA EXTRAÑA DESAPARICIÓN DE ESME LENNOX, MAGGIE O´FARRELL
Nunca
le gustó el colegio. Le gustaba trabajar, le gustaban las clases y
los profesores. Ojalá el colegio hubiera sido sólo eso. Pero había
infinidad de niñas, siempre peinándose y repeinándose y tapándose
la boca entre risitas. Eran insufribles.
La
extraña desaparición de Esme Lennox,
salamandra, pa´g 121
viernes, 13 de septiembre de 2019
TRÁNSITO, RACHEL CUSK
Los
alumnos eran, por lo general, tan exigentes y egocéntricos que
terminado el curso se sentía completamente vacía. Al principio
tenía la sensación de estar dándoles algo, algo bueno, algo que
podría cambiarles la vida; en un primer momento, esa sensación de
vacío le había parecido una especie de agotamiento virtuoso. Pero
según se iba vaciando durante los cuatro o cinco días del curso,
comenzaba a pasar otra cosa. Empezaba a verlos- a los estudiantes-
con mayor objetividad; en esa manera de necesitarla que tenían ya no
advertía criterio, sino parasitismo. La sensación de que ellos la
habían embaucado para que se viera generosa, incansable,
inspiradora, cuando, en realidad, no era más que una víctima que se
había sacrificado a sí misma
Tránsito, Libros del Asteroide, pág 115
viernes, 30 de agosto de 2019
LA PARTE INVENTADA, RODRIGO FRESÁN
Una
memoria todavía a salvo de los olvidos que llegarán con el colegio;
donde y cuando su capacidad hasta ahora infinita para el recuerdo
será constantemente puesta a prueba con nombres de próceres con
uniforme tanto más aburridos que los de los superhéroes, con tablas
matemáticas, con fechas de batallas y ecuaciones inútiles que de
nada le serán útiles pero que, tal vez, su secreta función sea la
de sepultar una avalancha de información pública y externa
materias primordiales y asignaturas tanto más decisivas
La
parte inventada, Literatura Random House, pág 47
viernes, 16 de agosto de 2019
BOY (RELATOS DE LA INFANCIA), ROALD DAHL
Había
en Repton unos 30 maestros o más, y la mayoría eran
extraordinariamente tediosos y totalmente incoloros y no tenían el
menor interés por los alumnos. Pero Corkers, un solterón
excéntrico, no era ni tedioso ni desaborido. Corkers era un
seductor, un hombrón desmañado de mejillas colgantes como las de un
sabueso y vestimenta sucia, desaliñada. Llevaba pantalones de
franela sin planchar y chaqueta parda de mezclilla llena de remiendos
y con migas en las solapas. Estaba allí para enseñarnos
matemáticas, pero en realidad no nos enseñaba nada y tal era
deliberadamente su método. Sus lecciones consistían en una serie
interminable de pasatiempos inventados por él, de tal modo que no
hubiera nunca ocasión de mencionar las matemáticas. Entraba con su
andar pesado en el aula, se sentaba detrás de su escritorio y miraba
desafiante a la clase. Nosotros aguardábamos con expectación,
preguntándonos intrigados por dónde iría a salir.
—Vamos
a echar un vistazo al crucigrama del Times de hoy —decía,
sacándose del bolsillo de la chaqueta un periódico todo arrugado—.
Será mucho más divertido que andar enredando con los números.
Detesto los números. Los números son probablemente lo más funesto
que hay en el mundo.
—¿Entonces
por qué enseña usted matemáticas, señor? —le preguntaba alguno
de nosotros.
—Es
que no las enseño —respondía él, sonriendo taimadamente—.
«Simulo» enseñarlas, nada más.
viernes, 2 de agosto de 2019
EL PACIENTE, JUAN GÓMEZ-JURADO
Rachel
y yo habíamos buscado la mejor escuela para Julia desde el mismo
momento en que supimos que estaba embarazada. Habíamos optado por
una que primase el arte y la alegría por encima de la
competitividad. Por cada plaza en ese colegio había doce
solicitudes. Habíamos hecho colas interminables y pedido un favor
tras otro a todos nuestros conocidos hasta que conseguimos que la
admitiesen
El
paciente, booket, pág 43
viernes, 19 de julio de 2019
RENDICIÓN, RAY LORIGA
En
el colegio dejé que hablase ella, porque tiene más preparación y
cultura que yo. Sí me di cuenta, no obstante, de que era un lugar
precioso y de que todos los profesores parecían muy buenos y los
alumnos se comportaban de maravilla, dando los buenos días cuando te
los cruzabas en el pasillo y hasta cediéndose el paso unos a otros
Rendición, Alfaguara, pág 113
viernes, 5 de julio de 2019
FANTASMAS, CHIMAMANDA NGOZI ADICHE
—El
centro de profesores es una sombra de lo que era —ha comentado
Ikenna. He ido esta mañana.
—Hace
mucho que no voy por ahí. Aun antes de jubilarme llegó un momento
en que me sentí demasiado viejo y fuera de lugar. Esos novatos son
unos ineptos. Ninguno enseña nada. Ninguno tiene ideas nuevas. No
hay más que politiqueo mientras los estudiantes compran sus títulos
con dinero o con su cuerpo.
viernes, 21 de junio de 2019
NIÑOS EN EL TIEMPO, IAN MCEWAN
Había
quedado demostrado que existía una profunda preocupación entre
padres y educadores ante la caída en los estándares de
comportamiento y la falta de responsabilidad civil entre muchos
elementos de la sociedad, particularmente los jóvenes. La educación
desempeñaba claramente un papel importante en ello y no cabía duda
de que los padres en el pasado habían sido inducidos a error por
estúpidas teorías a la moda acerca de la educación infantil. Había
un llamamiento para regresar al sentido común y se pedía al
gobierno que tomase la delantera. Eso era lo que hacía y lo que iba
a continuar haciendo, sin dejarse intimidar por las patéticas
difamaciones y las calumnias irresponsables de sus oponentes.
Niños en el tiempo, Anagrama, pág 121
Niños en el tiempo, Anagrama, pág 121
viernes, 7 de junio de 2019
viernes, 24 de mayo de 2019
viernes, 10 de mayo de 2019
viernes, 26 de abril de 2019
DEPARTAMENTO DE ESPECULACIONES, JENNY OFFILL
En
vista de que hay madres como yo que a veces llegan tarde al colegio,
los profesores han acordado una moratoria diaria. A primera hora de
la mañana han establecido una hora de juegos, y no está bien que tu
hijo falte a esa clase, pero si falta tampoco resulta tan terrible.
No es lo mismo que faltar al círculo de actividades, en el que se
les explica a los niños cómo crecen las plantas y qué necesitan
(agua, sol), o que los humanos también somos animales, o que los
planetas se alinean en función de lo cerca o de lo lejos que están
del sol. Todos los niños saben que Plutón ha sido degradado de
categoría y aúllan de alegría cuando sus padres, que son mucho más
torpes y viejos, se olvidan de ello. También hay una moratoria para
los días en que hay que llevar cosas. El día del cartón de huevos
no es el día fijado para la actividad, sino el día anterior, uno
antes de que sea absolutamente necesario llevarlo, uno antes de que
no tenerlo suponga un auténtica catástrofe. Pero
incluso en esos casos hay profesores que toman precauciones para las
mamás que se olvidan y llevan ellos mismos los cartones o se los
piden a otras madres, las que siempre se acuerdan, las que siempre
llegan temprano
Departamento
de especulaciones,
Libros del Asteroide, pág 48
viernes, 12 de abril de 2019
TIEMPO DE GUERRAS PERDIDAS, J. M. CABALLERO BONALD
El
profesor de francés que me tocó en suerte era un personaje
sumamente libresco. Debía haber doblado ya la cincuentena y tenía
toda la pinta del hidalgo empobrecido que basa su dignidad en llevar
muy bien planchados el traje y la camisa sin reparar en la mugre que
han ido almacenando. Se llamaba don Julián Valmaseda y, debido a
quién sabe qué descabalamientos administrativos, era cónsul del
Perú en Jerez, un cargo que tenía que ser más honorífico que otra
cosa y cuya incongruencia parecía ser directamente proporcional a la
de quien lo ostentaba. Llegaba a casa todas las tardes, a las seis en
punto, provisto de un abrigo decrépito que nunca se descolgaba de
los hombros y de una cartera repleta de papeluchos, restos de
fiambres y avíos de afeitar
Tiempo
de guerras perdidas,
Anagrama, pág 131
viernes, 29 de marzo de 2019
A CONTRALUZ, RACHEL CUSK
Los
estudiantes deliberaban sobre si las ventanas tenían que estar
abiertas o cerradas, porque en el aula hacía un frío mortal y
nadie había averiguado cómo se bajaba el aire acondicionado.
Quedaba también la cuestión de la puerta, abierta o cerrada, de las
luces, encendidas o apagadas, y de si el ordenador, que proyectaba
sobre la pared un rectángulo azul vacío, y emitía un zumbido, iba
a utilizarse o podíamos apagarlo
A
contraluz, Libros del Asteroide, pág 119
viernes, 15 de marzo de 2019
EL HÚSAR EN EL TEJADO, JEAN GIONO
Cediste
al placer inmediato de contestar a un insolente con una insolencia.
En eso no hay ninguna fuerza. Hay debilidad, puesto que ahora sientes
remordimiento de no haber cumplido un deber que te habías impuesto
o, seamos francos, un acto que te haría merecedor de tu propia
estima.
El
húsar en el tejado,
Anagrama, pág 175
viernes, 1 de marzo de 2019
PRIMERA LUZ, CHALES BAXTER
Pavorese
se interrumpe y, como de costumbre, un cambio en el tono del cutis,
como si estuviera a punto de ruborizarse, señala la interrupción.
Igual que un caballo asustado de repente por un lobo, se echará
atrás, hará una pausa y, sin mirar a nadie a los ojos, dirá: “Esta
disciplina es una pesadilla de la que … nadie despertará jamás”.
Prescindiendo de sí mismo y de lo que acaba de decir, prosigue la
clase. Los alumnos también harán caso omiso de sus demás
arranques, de la misma manera que hacen caso omiso de sus citas de
William Blake. Dice que la poesía es física y ellos sonríen
Primera luz, RBA, pág 153
viernes, 15 de febrero de 2019
DESPEÑAPERROS, JOSÉ MARÍA VAZ DE SOTO (II)
Los profesores deberían ser
examinados todas las semanas y los maestros enviados a la escuela
todas las vacaciones. Si algún profesor o algún maestro se acerca
de pronto al pupitre de un niño y, sin preguntarle nada ni decirle
por qué, lo hace levantarse a empujones, lo insulta groseramente, lo
golpea brutalmente con una palmeta y lo echa a puntapiés a la calle,
debe ser empujado a su vez, golpeado a su vez por la misma palmeta y
la misma brutalidad y expulsado a su vez a patadas de la escuela y
del cuerpo de profesores o del cuerpo de maestros; se le hará
ingresar en prisión y se le impartirá un cursillo intensivo de
incitación al suicidio; si no se aprende la lección o no la
aprovecha, se le dará otra paliza con otra palmeta mayor y se le
impartirá otro cursillo doblemente intensivo, y así hasta que se la
aprenda y la aproveche
Despeñaperros, Austral pág 312
viernes, 1 de febrero de 2019
viernes, 18 de enero de 2019
FIEBRE EN LAS GRADAS, NICK HORNBY
Sin
embargo, el fútbol había adquirido un nuevo significado en relación
con mi carrera profesional. Se me había ocurrido la brillante idea
—y creo que se les ocurre a todos los jóvenes profesores de mi
cuerda— de que mis grandes aficiones (el fútbol y la música pop
en concreto) serían de gran ayuda a la hora de conectar con mis
alumnos. Pensé que podría «identificarme» con «los chavales»
porque entendía muy bien el valor que para ellos tenían los Jam o
el propio Laurie Cunningham. No se me pasó por la cabeza que en el
fondo yo era tan pueril como mis aficiones, y que si bien, sin duda,
dispuse de una especie de conexión más o menos privilegiada, eso no
me iba a servir para ser mejor profesor. A decir verdad, el principal
problema —a saber, que en los días más complicados terminaba
armándose en el aula un alboroto del demonio— resultó exacerbarse
cuando hice gala de mi adscripción a un bando determinado. «Soy
hincha del Arsenal», dije con mi mejor talante de profesor majo y
enrollado el día en que tuve que presentarme ante un grupo
especialmente difícil de alumnos de segundo. «¡Buuuu!», me
contestaron ruidosamente, sin cortarse ni un pelo.
viernes, 4 de enero de 2019
EL OBSCENO PÁJARO DE LA NOCHE, JOSÉ DONOSO
Inflamado
con el ímpetu de
su nostalgia que se iba a apaciguar durante quizá unos instantes al
comprarme un disfraz de caballero,
yo lo acompañaba feliz, como si ese traje nuevo me fuera a abrir una
ventana sobre un paisaje insospechado donde todo era posible, sí,
por qué no, papá, voy a ser alguien, un gran abogado, un gran
político, mire las notas excelentes que saco en el colegio, oiga lo
que mis profesores dicen de mis adelantos en historia, en inglés y
en francés y en latín, sí, estudiaré, haré todo lo que usted me
proponga, se lo prometo, encarnaré su sueño para que no sufra más,
no soporto sentir esa tristeza que usted siente
El
obsceno pájaro de la noche, Seix Barral, pág 103
viernes, 21 de diciembre de 2018
viernes, 7 de diciembre de 2018
HOUSE OF MEETINGS, MARTIN AMIS
At school, Venus, we were
taught by people who were prepared to lie to children for a living;
you sat there listening to information you know to be false ( even my
mother´s school was no different). Later on you discovered that all
the interesting subjects were so hopelessly controversial that no one
dared study them
House of
Meetings, Martin Amis, pág 78
viernes, 23 de noviembre de 2018
EL PLANETA DE MR. SAMMLER, SAUL BELOW
Era alto, espléndido,
bigotudo y tenía un cerebro sutil y excelente. Su fuerte había sido
la teoría política. Enseñaba en el Hunter College, a mujeres.
Muchachas encantadoras, idiotas, tontas, según decía. De vez en
cuando topaba con alguna inteligencia femenina poderosa, pero muy
irritable, quejosa, con demasiada ideología sexual, pobrecilla
El
planeta de Mr. Sammler,
Debolsillo, pág 20
viernes, 9 de noviembre de 2018
UN RECODO EN EL RÍO, V. S. NAIPAUL
Después se transformó en el
joven africano en ascenso, el alumno del liceo, moderno, emprendedor.
De acuerdo con este personaje le gustaba usar el blazer con el lema
‘Semper aliquid novi’; sin duda pensaba que le traje le ayudaba a
imitar los gestos que había aprendido de algunos de sus profesores
europeos. Imitando a un profesor en mi piso, podía quedarse de pie
apoyado en una de las paredes blancas de la sala, con las piernas
cruzadas, y en esa postura, intentar dirigir la conversación. O
imitando a otro maestro podía dar una vuelta alrededor de la mesa de
caballete mientras levantaba algún objeto, lo examinaba y lo dejaba
de nuevo, sin dejar de hablar
viernes, 26 de octubre de 2018
viernes, 12 de octubre de 2018
PUCK Y SUS BROMAS, LISBETH WERNER
Y
mientras todo esto ocurría, el profesor Frederikson, ‘Frederik’,
para sus alumnos, estaba explicando Historia Universal. Hablaba de
Napoleón. Pero el profesor Frederiksen no estaba nada satisfecho con
los conocimientos de sus alumnos sobre el emperador y las batallas en
las cuales había participado. Naturalmente, Inger, Merete y algunos
más lo sabían a la perfección, pero el resto formaba un grupo
mediocre.
-
Hugo- dijo ‘Frederik’- cuéntame lo que sabes sobre la llamada
“Batalla del Pueblo”, de Leipzig
Alborotó
se levantó y empezó a balbucear:
-
Pues...¡Ejem!...La “Batalla del Pueblo”…, fue una batalla…,
donde el pueblo batalló…
El
señor Frederiksen asintió irónico:
-
Fabuloso, Hugo. Muy original. ¿Podrías también decirme en qué año
fue?
-
En el año 1805
-
No pregunté por la batalla de Austerlitz, sino por la de Leipzig
-
Pues …, eh, …, fue más o menos por entonces
-
Diste en el clavo. Más o menos por entonces, porque fue en el año
1813. ¿Cuál fue el resultado de la batalla de Leipzig?
-
Pues …, eh …, mutió mucha gente…
-
Eres un genio, Hugo. ¿Quién luchaba en aquella batalla?
-
¡Napoleón!
-
Es la pura verdad; pero ¿contra quién?
-
Contra sus enemigos
-
Estupendo. ¿Y quiénes eran sus enemigos?
-
¡Oh! Los griegos…, y algunos otros…
Puck y sus bromas, Toray ediciones, pág 71
viernes, 28 de septiembre de 2018
TERESA, ROSA CHACEL
Absorta
en esto, fue maquinalmente a la ventana. La casa del maestro aparecía
vacía. El corredor y la clase, con las ventanas abiertas,
conservaban la huella del tropel que habían albergado: el aire
polvoriento flotaba
sobre los pupitres dislocados de las filas. En una sola mirada,
Teresa revisó todo el moblaje de la estancia. Los mapas, los
instrumentos que poblaban la mesa del maestro, los objetos útiles
todos ellos sólo para practicar la disciplina del estudio, se
agrupaban revueltos, se sostenían mellados y tuertos, maltrechos por
la tromba de juventud que rodaba sobre ellos todos los días. Alguna
silla desfondada, algunos bancos cojos, un cristal cuya mitad
inferior había sido sustituida por un pedazo de cartón, eran los
despojos que se encontraban en aquel campo, donde el espíritu y la
vida libraban su batalla cotidiana.
Teresa, Colección CLUB Bruguera, pág 248
viernes, 14 de septiembre de 2018
VÁNDALOS, ALICE MUNRO
-
He hecho algunas sustituciones y les he llevado de excursión- dijo-.
A veces, me daban ganas de soltarles una jauría de doberman o de
estrangularlos con mis propias manos
Vándalos,
RBA debolsillo, pág 292
viernes, 31 de agosto de 2018
viernes, 17 de agosto de 2018
LA PIRUETA, EDUARDO HALFON
En
las escuelas de toda la región balcánica enseñan a trazar las
fronteras de un mapa con una pluma sin tinta
La
pirueta,
Pre-Textos, pág 100
viernes, 3 de agosto de 2018
RATAS EN EL JARDÍN, VALENTÍ PUIG
Es
un hecho que la escuela Jacotot era un pequeño paraíso de pequeñas
amistades, de disfraces de Carnaval y de un mes de María cautivador,
pero se aprendía poco. Mis padres hablaron. ¿Escuela pública o
escuela privada? Visitaron unas cuantas. Ganó el criterio de mi
madre. El estado de las escuelas públicas no era comparable a un
colegio recién estrenado como San Francisco, construido gracias a
donativos cuantiosos y un punto legendarios. Las tarimas eran de
mármol y las pizarras, de pizarra. Luz, amplitud y un gabinete
psicotécnico que convenció a mi padre. Además, estaba cerca de
casa. De manera que entré en el curso más elemental de primaria y
todavía no sabía leer. Puedo decir sin exagerar que aprendí a leer
a cogotazos, los cogotazos de un fraile joven. Y aprendí muy
deprisa. Siempre
le he agradecido al buen padre franciscano que fuera tan expedito.
Como quien dice, de golpe y porrazo sabía leer. Había hecho el
aprendizaje más fundamental de mi vida. Tenía la infancia y la
adolescencia solucionadas
Ratas
en el jardín, Libros del Asteroide, pág 171
viernes, 20 de julio de 2018
STONER, JOHN WILLIAMS (IV)
Dio la espalda a los alumnos y
tomó un trozo de tiza de la repisa inferior de la pizarra arañada,
sostuvo la tiza en equilibrio durante un momento y escuchó el rumor
sordo y los crujidos que hacían los alumnos al acomodarse en sus
mesas soportando una rutina que de pronto se le hizo familiar
Stoner, Baile del Sol, pág 124
viernes, 6 de julio de 2018
A SPOOL OF BLUE THREAD, ANNE TYLER
‘Will
you always just substitute, or do you want a permanent position
someday?’
‘Oh,
for that I´d have to take more course work’, he said. He seemed to
have his mind elsewhere
‘I
can imagine you´d be really good with high-school kids’ He sweung
his eyes toward her. ‘No’, he said, ‘the whole thing got me
down, it turnes out. It was kind of depressing. Everything you´re
supossed to teach them, you know it´s only a drop in the bucket- and
not all that useful for real life anyhow, most of the time. I´m
thinking I might try something else now
A
Spool of Blue Thread,
Vintage, pág 454
viernes, 22 de junio de 2018
viernes, 8 de junio de 2018
INTRUSOS Y HUÉSPEDES, LUIS MAGRINYÀ
Buen
día en la escuela: siempre está bien que el medio de subsistencia
sea agradable; pero los alumnos, las clases- lo siento- no me
inspiran una línea
Intrusos
y huéspedes,
Anagrama, pág 115
viernes, 25 de mayo de 2018
EN PICADO, NICK HORNBY
-
Sí,
por casualidad, viejo hijoputa estúpido
-
Así es como me habla- dijo, mirándome con aire lastimero, como si
mi larga relación con los dos me autorizara de algún modo a
interceder por él ante su hija.
-
Apuesto a que lamenta su decisión de no haberla mandado a la
privada, ¿me equivoco?
-
¿Cómo dice?
-
Muy admirable y demás mandarla a la escuela pública. Pero ¿sabe?
Obtiene aquello por lo que paga. Y usted incluso un poco menos que
eso
-
El colegio de Jess hace un magnífico trabajo en circunstancias muy
adversas- dijo Crichton-. El cincuenta y uno por ciento de la clase
de Jess sacó un suficiente o más en el bachillerato. Un once por
ciento más que el año anterior.
-
Excelente. Debe de ser de gran consuelo para usted
Los
dos miramos a Jess, que nos hizo un corte de mangas
En
picado,
Anagrama, pág 137
viernes, 11 de mayo de 2018
CUANDO FUIMOS HUÉRFANOS, KAZUO ISHIGURO
Lo que conservo es el recuerdo
de estar entrando en una clase- el aula 15 del Old Priory-, donde el
sol entraba a ráfagas a través de los estrechos ventanales
claustrales y hacía visible el polvo suspendido e inmóvil en el
aire. El profesor aún no había llegado, pero yo también debía de
llegar un poco tarde porque recuerdo que mis compañeros estaban ya
sentados en grupos en pupitres, bancos y antepechos de ventanas.
Estaba a punto de unirme a uno de los grupos de cinco o seis alumnos
cuando sus caras se volvieron hacia mí y comprendí enseguida que
estaban hablando de mi persona.
Cuando
fuimos huérfanos,
Anagrma, pág 20
viernes, 27 de abril de 2018
BODEGÓN CON PECES, JOSEP PLA
La cultura- lo que
genéricamente se llama la cultura- tenía una representación más
bien pobre. No había pedagogos ni se cumplían las leyes de la
instrucción pública. Para ir a la escuela, entre ir y venir, los
niños hubieran tenido que caminar diez o doce kilómetros diarios:
la prudencia exigía que sólo fuesen cuando no tenían nada más que
hacer y, aun así, debía meditarse
Cinco historias del mar, Destino, pág 14
Cinco historias del mar, Destino, pág 14
viernes, 13 de abril de 2018
viernes, 30 de marzo de 2018
CHESIL BEACH, IAN MCEWAN
Cuando
estaba de un humor más realista, Edward pensaba que debía encontrar
un empleo idóneo, de profesor de historia en un centro de enseñanza
secundaria y asegurarse de eludir el servicio militar
Chesil
Beach, Anagrama, pág 57
viernes, 16 de marzo de 2018
SOLENOIDE, MIRCEA CARTARESCU
En
una de las clases me esperan cuarenta críos, pero ¿en cuál?. Casi
siempre me equivoco. Abro titubeante una puerta, los alumnos en sus
pupitres se vuelven hacia mí, la profesora interrumpe la serie de
fracciones (si es la bella Florabela) o la lección sobre la
inmovilidad de los reptiles (si es la temida Gionea) o sus tics del
síndrome Torett (si me encuentro con Vintila, el profe de
Geografía). ‘Perdón’, digo y cierro arrepentido la puerta con
el sentimiento de alguien que ha sido, sin querer, testigo de un
secreto vergonzante. Lo que tiene lugar entre los alumnos y los
profesores ahí, detrás de las puertas blancas, numeradas, me ha
parecido sellado siempre con un tabú tan poderoso y tan indiscutible
como el de irrumpir en los baños de las señoras
Solenoide,
Impedimenta, pág 56
viernes, 2 de marzo de 2018
EMPIRE FALLS, RICHARD RUSSO (I)
En un mes volverían a empezar
los madrugones a las cuatro de la mañana. Los días en que se
preveía nieve, Otto y los directores de las escuelas elemental y
media se levantaban muy temprano para conocer los últimos detalles
del parte meteorológico. A las cinco y medía tenían que haber
decidido si era demasiado peligroso poner los autobuses escolares en
marcha. En general, los padres querían que sus hijos fueran a la
escuela, porque de lo contrario endrían que decidir qué hacían con
ellos. Antes de ocuparse de tan necesarias cuestiones muchos padres
preferían llamar a Otto Meyer hijo y transmitirle su impresión de
que era un maldito imbécil, un gandul y un cabrón inútil que
buscaba una excusa para tomarse el día libre, como si no le bastase
con todo el verano. Si Otto estaba en la ducha y contestaba su mujer,
se lo decían a ella. Los padres que se mostraban más airados e
insultantes los días de nevada no eran generalmente los que tenían
que preocuparse por faltar un día al trabajo para entretener a sus
hijos. Eran más bien los mismo que inscribían a sus chavales en el
programa de comida gratuita y los enviaban a la escuela mal vestidos,
pero en cambio podían permitirse tener contestador automático para
ahorrarse la molestia de hablar con directores y cobradores de
facturas
Empire
Falls, emecé lingua franca, pág 490
viernes, 16 de febrero de 2018
HORMIGAS, ETGAR KERET
Mi madre dice que tengo que
estudiar solo, ahora que ya no estoy en el colegio. Pero mi padre ya
me había dicho en más de una ocasión que en el colegio no se
aprenden más que mentiras y tonterías. Y para estudiar en solitario
mentiras y tonterías no es que tenga demasiadas ganas, así que en
vez de eso voy y me entretengo con las hormigas.
Mi padre y mi madre apenas
hablan desde que dejé de ir al colegio. Mi madre culpa a mi padre
por eso.
Hormigas, Siruela, pág 161
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