viernes, 11 de octubre de 2019

EVERYMAN, PHILIP ROHT

Mainly what he did was to replicate what he´d heard as a kid when he started taking classes and his teachers were telling him the same things


Everyman, Vintage, pág 83

viernes, 27 de septiembre de 2019

LA EXTRAÑA DESAPARICIÓN DE ESME LENNOX, MAGGIE O´FARRELL

Nunca le gustó el colegio. Le gustaba trabajar, le gustaban las clases y los profesores. Ojalá el colegio hubiera sido sólo eso. Pero había infinidad de niñas, siempre peinándose y repeinándose y tapándose la boca entre risitas. Eran insufribles.


La extraña desaparición de Esme Lennox, salamandra, pa´g 121


viernes, 13 de septiembre de 2019

TRÁNSITO, RACHEL CUSK

Los alumnos eran, por lo general, tan exigentes y egocéntricos que terminado el curso se sentía completamente vacía. Al principio tenía la sensación de estar dándoles algo, algo bueno, algo que podría cambiarles la vida; en un primer momento, esa sensación de vacío le había parecido una especie de agotamiento virtuoso. Pero según se iba vaciando durante los cuatro o cinco días del curso, comenzaba a pasar otra cosa. Empezaba a verlos- a los estudiantes- con mayor objetividad; en esa manera de necesitarla que tenían ya no advertía criterio, sino parasitismo. La sensación de que ellos la habían embaucado para que se viera generosa, incansable, inspiradora, cuando, en realidad, no era más que una víctima que se había sacrificado a sí misma



Tránsito, Libros del Asteroide, pág 115

viernes, 30 de agosto de 2019

LA PARTE INVENTADA, RODRIGO FRESÁN

Una memoria todavía a salvo de los olvidos que llegarán con el colegio; donde y cuando su capacidad hasta ahora infinita para el recuerdo será constantemente puesta a prueba con nombres de próceres con uniforme tanto más aburridos que los de los superhéroes, con tablas matemáticas, con fechas de batallas y ecuaciones inútiles que de nada le serán útiles pero que, tal vez, su secreta función sea la de sepultar una avalancha de información pública y externa materias primordiales y asignaturas tanto más decisivas


La parte inventada, Literatura Random House, pág 47

viernes, 16 de agosto de 2019

BOY (RELATOS DE LA INFANCIA), ROALD DAHL

Había en Repton unos 30 maestros o más, y la mayoría eran extraordinariamente tediosos y totalmente incoloros y no tenían el menor interés por los alumnos. Pero Corkers, un solterón excéntrico, no era ni tedioso ni desaborido. Corkers era un seductor, un hombrón desmañado de mejillas colgantes como las de un sabueso y vestimenta sucia, desaliñada. Llevaba pantalones de franela sin planchar y chaqueta parda de mezclilla llena de remiendos y con migas en las solapas. Estaba allí para enseñarnos matemáticas, pero en realidad no nos enseñaba nada y tal era deliberadamente su método. Sus lecciones consistían en una serie interminable de pasatiempos inventados por él, de tal modo que no hubiera nunca ocasión de mencionar las matemáticas. Entraba con su andar pesado en el aula, se sentaba detrás de su escritorio y miraba desafiante a la clase. Nosotros aguardábamos con expectación, preguntándonos intrigados por dónde iría a salir.
Vamos a echar un vistazo al crucigrama del Times de hoy —decía, sacándose del bolsillo de la chaqueta un periódico todo arrugado—. Será mucho más divertido que andar enredando con los números. Detesto los números. Los números son probablemente lo más funesto que hay en el mundo.
¿Entonces por qué enseña usted matemáticas, señor? —le preguntaba alguno de nosotros.
Es que no las enseño —respondía él, sonriendo taimadamente—. «Simulo» enseñarlas, nada más.




viernes, 2 de agosto de 2019

EL PACIENTE, JUAN GÓMEZ-JURADO


Rachel y yo habíamos buscado la mejor escuela para Julia desde el mismo momento en que supimos que estaba embarazada. Habíamos optado por una que primase el arte y la alegría por encima de la competitividad. Por cada plaza en ese colegio había doce solicitudes. Habíamos hecho colas interminables y pedido un favor tras otro a todos nuestros conocidos hasta que conseguimos que la admitiesen




El paciente, booket, pág 43

viernes, 19 de julio de 2019

RENDICIÓN, RAY LORIGA

En el colegio dejé que hablase ella, porque tiene más preparación y cultura que yo. Sí me di cuenta, no obstante, de que era un lugar precioso y de que todos los profesores parecían muy buenos y los alumnos se comportaban de maravilla, dando los buenos días cuando te los cruzabas en el pasillo y hasta cediéndose el paso unos a otros




Rendición, Alfaguara, pág 113

viernes, 5 de julio de 2019

FANTASMAS, CHIMAMANDA NGOZI ADICHE

El centro de profesores es una sombra de lo que era —ha comentado Ikenna. He ido esta mañana.
Hace mucho que no voy por ahí. Aun antes de jubilarme llegó un momento en que me sentí demasiado viejo y fuera de lugar. Esos novatos son unos ineptos. Ninguno enseña nada. Ninguno tiene ideas nuevas. No hay más que politiqueo mientras los estudiantes compran sus títulos con dinero o con su cuerpo.



viernes, 21 de junio de 2019

NIÑOS EN EL TIEMPO, IAN MCEWAN

Había quedado demostrado que existía una profunda preocupación entre padres y educadores ante la caída en los estándares de comportamiento y la falta de responsabilidad civil entre muchos elementos de la sociedad, particularmente los jóvenes. La educación desempeñaba claramente un papel importante en ello y no cabía duda de que los padres en el pasado habían sido inducidos a error por estúpidas teorías a la moda acerca de la educación infantil. Había un llamamiento para regresar al sentido común y se pedía al gobierno que tomase la delantera. Eso era lo que hacía y lo que iba a continuar haciendo, sin dejarse intimidar por las patéticas difamaciones y las calumnias irresponsables de sus oponentes.



Niños en el tiempo, Anagrama, pág 121

viernes, 26 de abril de 2019

DEPARTAMENTO DE ESPECULACIONES, JENNY OFFILL

En vista de que hay madres como yo que a veces llegan tarde al colegio, los profesores han acordado una moratoria diaria. A primera hora de la mañana han establecido una hora de juegos, y no está bien que tu hijo falte a esa clase, pero si falta tampoco resulta tan terrible. No es lo mismo que faltar al círculo de actividades, en el que se les explica a los niños cómo crecen las plantas y qué necesitan (agua, sol), o que los humanos también somos animales, o que los planetas se alinean en función de lo cerca o de lo lejos que están del sol. Todos los niños saben que Plutón ha sido degradado de categoría y aúllan de alegría cuando sus padres, que son mucho más torpes y viejos, se olvidan de ello. También hay una moratoria para los días en que hay que llevar cosas. El día del cartón de huevos no es el día fijado para la actividad, sino el día anterior, uno antes de que sea absolutamente necesario llevarlo, uno antes de que no tenerlo suponga un auténtica catástrofe. Pero incluso en esos casos hay profesores que toman precauciones para las mamás que se olvidan y llevan ellos mismos los cartones o se los piden a otras madres, las que siempre se acuerdan, las que siempre llegan temprano




Departamento de especulaciones, Libros del Asteroide, pág 48

viernes, 12 de abril de 2019

TIEMPO DE GUERRAS PERDIDAS, J. M. CABALLERO BONALD

El profesor de francés que me tocó en suerte era un personaje sumamente libresco. Debía haber doblado ya la cincuentena y tenía toda la pinta del hidalgo empobrecido que basa su dignidad en llevar muy bien planchados el traje y la camisa sin reparar en la mugre que han ido almacenando. Se llamaba don Julián Valmaseda y, debido a quién sabe qué descabalamientos administrativos, era cónsul del Perú en Jerez, un cargo que tenía que ser más honorífico que otra cosa y cuya incongruencia parecía ser directamente proporcional a la de quien lo ostentaba. Llegaba a casa todas las tardes, a las seis en punto, provisto de un abrigo decrépito que nunca se descolgaba de los hombros y de una cartera repleta de papeluchos, restos de fiambres y avíos de afeitar


Tiempo de guerras perdidas, Anagrama, pág 131

viernes, 29 de marzo de 2019

A CONTRALUZ, RACHEL CUSK

Los estudiantes deliberaban sobre si las ventanas tenían que estar abiertas o cerradas, porque en el aula hacía un frío mortal y nadie había averiguado cómo se bajaba el aire acondicionado. Quedaba también la cuestión de la puerta, abierta o cerrada, de las luces, encendidas o apagadas, y de si el ordenador, que proyectaba sobre la pared un rectángulo azul vacío, y emitía un zumbido, iba a utilizarse o podíamos apagarlo




A contraluz, Libros del Asteroide, pág 119

viernes, 15 de marzo de 2019

EL HÚSAR EN EL TEJADO, JEAN GIONO

Cediste al placer inmediato de contestar a un insolente con una insolencia. En eso no hay ninguna fuerza. Hay debilidad, puesto que ahora sientes remordimiento de no haber cumplido un deber que te habías impuesto o, seamos francos, un acto que te haría merecedor de tu propia estima.




El húsar en el tejado, Anagrama, pág 175

viernes, 1 de marzo de 2019

PRIMERA LUZ, CHALES BAXTER

Pavorese se interrumpe y, como de costumbre, un cambio en el tono del cutis, como si estuviera a punto de ruborizarse, señala la interrupción. Igual que un caballo asustado de repente por un lobo, se echará atrás, hará una pausa y, sin mirar a nadie a los ojos, dirá: “Esta disciplina es una pesadilla de la que … nadie despertará jamás”. Prescindiendo de sí mismo y de lo que acaba de decir, prosigue la clase. Los alumnos también harán caso omiso de sus demás arranques, de la misma manera que hacen caso omiso de sus citas de William Blake. Dice que la poesía es física y ellos sonríen


Primera luz, RBA, pág 153


viernes, 15 de febrero de 2019

DESPEÑAPERROS, JOSÉ MARÍA VAZ DE SOTO (II)

Los profesores deberían ser examinados todas las semanas y los maestros enviados a la escuela todas las vacaciones. Si algún profesor o algún maestro se acerca de pronto al pupitre de un niño y, sin preguntarle nada ni decirle por qué, lo hace levantarse a empujones, lo insulta groseramente, lo golpea brutalmente con una palmeta y lo echa a puntapiés a la calle, debe ser empujado a su vez, golpeado a su vez por la misma palmeta y la misma brutalidad y expulsado a su vez a patadas de la escuela y del cuerpo de profesores o del cuerpo de maestros; se le hará ingresar en prisión y se le impartirá un cursillo intensivo de incitación al suicidio; si no se aprende la lección o no la aprovecha, se le dará otra paliza con otra palmeta mayor y se le impartirá otro cursillo doblemente intensivo, y así hasta que se la aprenda y la aproveche
Despeñaperros, Austral pág 312

viernes, 18 de enero de 2019

FIEBRE EN LAS GRADAS, NICK HORNBY

Sin embargo, el fútbol había adquirido un nuevo significado en relación con mi carrera profesional. Se me había ocurrido la brillante idea —y creo que se les ocurre a todos los jóvenes profesores de mi cuerda— de que mis grandes aficiones (el fútbol y la música pop en concreto) serían de gran ayuda a la hora de conectar con mis alumnos. Pensé que podría «identificarme» con «los chavales» porque entendía muy bien el valor que para ellos tenían los Jam o el propio Laurie Cunningham. No se me pasó por la cabeza que en el fondo yo era tan pueril como mis aficiones, y que si bien, sin duda, dispuse de una especie de conexión más o menos privilegiada, eso no me iba a servir para ser mejor profesor. A decir verdad, el principal problema —a saber, que en los días más complicados terminaba armándose en el aula un alboroto del demonio— resultó exacerbarse cuando hice gala de mi adscripción a un bando determinado. «Soy hincha del Arsenal», dije con mi mejor talante de profesor majo y enrollado el día en que tuve que presentarme ante un grupo especialmente difícil de alumnos de segundo. «¡Buuuu!», me contestaron ruidosamente, sin cortarse ni un pelo.



viernes, 4 de enero de 2019

EL OBSCENO PÁJARO DE LA NOCHE, JOSÉ DONOSO

Inflamado con el ímpetu de su nostalgia que se iba a apaciguar durante quizá unos instantes al comprarme un disfraz de caballero, yo lo acompañaba feliz, como si ese traje nuevo me fuera a abrir una ventana sobre un paisaje insospechado donde todo era posible, sí, por qué no, papá, voy a ser alguien, un gran abogado, un gran político, mire las notas excelentes que saco en el colegio, oiga lo que mis profesores dicen de mis adelantos en historia, en inglés y en francés y en latín, sí, estudiaré, haré todo lo que usted me proponga, se lo prometo, encarnaré su sueño para que no sufra más, no soporto sentir esa tristeza que usted siente



El obsceno pájaro de la noche, Seix Barral, pág 103

viernes, 7 de diciembre de 2018

HOUSE OF MEETINGS, MARTIN AMIS

At school, Venus, we were taught by people who were prepared to lie to children for a living; you sat there listening to information you know to be false ( even my mother´s school was no different). Later on you discovered that all the interesting subjects were so hopelessly controversial that no one dared study them
House of Meetings, Martin Amis, pág 78

viernes, 23 de noviembre de 2018

EL PLANETA DE MR. SAMMLER, SAUL BELOW

Era alto, espléndido, bigotudo y tenía un cerebro sutil y excelente. Su fuerte había sido la teoría política. Enseñaba en el Hunter College, a mujeres. Muchachas encantadoras, idiotas, tontas, según decía. De vez en cuando topaba con alguna inteligencia femenina poderosa, pero muy irritable, quejosa, con demasiada ideología sexual, pobrecilla



El planeta de Mr. Sammler, Debolsillo, pág 20

viernes, 9 de noviembre de 2018

UN RECODO EN EL RÍO, V. S. NAIPAUL

Después se transformó en el joven africano en ascenso, el alumno del liceo, moderno, emprendedor. De acuerdo con este personaje le gustaba usar el blazer con el lema ‘Semper aliquid novi’; sin duda pensaba que le traje le ayudaba a imitar los gestos que había aprendido de algunos de sus profesores europeos. Imitando a un profesor en mi piso, podía quedarse de pie apoyado en una de las paredes blancas de la sala, con las piernas cruzadas, y en esa postura, intentar dirigir la conversación. O imitando a otro maestro podía dar una vuelta alrededor de la mesa de caballete mientras levantaba algún objeto, lo examinaba y lo dejaba de nuevo, sin dejar de hablar


viernes, 12 de octubre de 2018

PUCK Y SUS BROMAS, LISBETH WERNER

Y mientras todo esto ocurría, el profesor Frederikson, ‘Frederik’, para sus alumnos, estaba explicando Historia Universal. Hablaba de Napoleón. Pero el profesor Frederiksen no estaba nada satisfecho con los conocimientos de sus alumnos sobre el emperador y las batallas en las cuales había participado. Naturalmente, Inger, Merete y algunos más lo sabían a la perfección, pero el resto formaba un grupo mediocre.
- Hugo- dijo ‘Frederik’- cuéntame lo que sabes sobre la llamada “Batalla del Pueblo”, de Leipzig
Alborotó se levantó y empezó a balbucear:
- Pues...¡Ejem!...La “Batalla del Pueblo”…, fue una batalla…, donde el pueblo batalló…
El señor Frederiksen asintió irónico:
- Fabuloso, Hugo. Muy original. ¿Podrías también decirme en qué año fue?
- En el año 1805
- No pregunté por la batalla de Austerlitz, sino por la de Leipzig
- Pues …, eh, …, fue más o menos por entonces
- Diste en el clavo. Más o menos por entonces, porque fue en el año 1813. ¿Cuál fue el resultado de la batalla de Leipzig?
- Pues …, eh …, mutió mucha gente…
- Eres un genio, Hugo. ¿Quién luchaba en aquella batalla?
- ¡Napoleón!
- Es la pura verdad; pero ¿contra quién?
- Contra sus enemigos
- Estupendo. ¿Y quiénes eran sus enemigos?
- ¡Oh! Los griegos…, y algunos otros…


Puck y sus bromas, Toray ediciones, pág 71 

viernes, 28 de septiembre de 2018

TERESA, ROSA CHACEL

Absorta en esto, fue maquinalmente a la ventana. La casa del maestro aparecía vacía. El corredor y la clase, con las ventanas abiertas, conservaban la huella del tropel que habían albergado: el aire polvoriento flotaba sobre los pupitres dislocados de las filas. En una sola mirada, Teresa revisó todo el moblaje de la estancia. Los mapas, los instrumentos que poblaban la mesa del maestro, los objetos útiles todos ellos sólo para practicar la disciplina del estudio, se agrupaban revueltos, se sostenían mellados y tuertos, maltrechos por la tromba de juventud que rodaba sobre ellos todos los días. Alguna silla desfondada, algunos bancos cojos, un cristal cuya mitad inferior había sido sustituida por un pedazo de cartón, eran los despojos que se encontraban en aquel campo, donde el espíritu y la vida libraban su batalla cotidiana.



Teresa, Colección CLUB Bruguera, pág 248

viernes, 14 de septiembre de 2018

VÁNDALOS, ALICE MUNRO


- He hecho algunas sustituciones y les he llevado de excursión- dijo-. A veces, me daban ganas de soltarles una jauría de doberman o de estrangularlos con mis propias manos



Vándalos, RBA debolsillo, pág 292

viernes, 17 de agosto de 2018

LA PIRUETA, EDUARDO HALFON


En las escuelas de toda la región balcánica enseñan a trazar las fronteras de un mapa con una pluma sin tinta



La pirueta, Pre-Textos, pág 100

viernes, 3 de agosto de 2018

RATAS EN EL JARDÍN, VALENTÍ PUIG


Es un hecho que la escuela Jacotot era un pequeño paraíso de pequeñas amistades, de disfraces de Carnaval y de un mes de María cautivador, pero se aprendía poco. Mis padres hablaron. ¿Escuela pública o escuela privada? Visitaron unas cuantas. Ganó el criterio de mi madre. El estado de las escuelas públicas no era comparable a un colegio recién estrenado como San Francisco, construido gracias a donativos cuantiosos y un punto legendarios. Las tarimas eran de mármol y las pizarras, de pizarra. Luz, amplitud y un gabinete psicotécnico que convenció a mi padre. Además, estaba cerca de casa. De manera que entré en el curso más elemental de primaria y todavía no sabía leer. Puedo decir sin exagerar que aprendí a leer a cogotazos, los cogotazos de un fraile joven. Y aprendí muy deprisa. Siempre le he agradecido al buen padre franciscano que fuera tan expedito. Como quien dice, de golpe y porrazo sabía leer. Había hecho el aprendizaje más fundamental de mi vida. Tenía la infancia y la adolescencia solucionadas


Ratas en el jardín, Libros del Asteroide, pág 171

viernes, 20 de julio de 2018

STONER, JOHN WILLIAMS (IV)


Dio la espalda a los alumnos y tomó un trozo de tiza de la repisa inferior de la pizarra arañada, sostuvo la tiza en equilibrio durante un momento y escuchó el rumor sordo y los crujidos que hacían los alumnos al acomodarse en sus mesas soportando una rutina que de pronto se le hizo familiar




Stoner, Baile del Sol, pág 124

viernes, 6 de julio de 2018

A SPOOL OF BLUE THREAD, ANNE TYLER


Will you always just substitute, or do you want a permanent position someday?’
Oh, for that I´d have to take more course work’, he said. He seemed to have his mind elsewhere
I can imagine you´d be really good with high-school kids’ He sweung his eyes toward her. ‘No’, he said, ‘the whole thing got me down, it turnes out. It was kind of depressing. Everything you´re supossed to teach them, you know it´s only a drop in the bucket- and not all that useful for real life anyhow, most of the time. I´m thinking I might try something else now




A Spool of Blue Thread, Vintage, pág 454

viernes, 8 de junio de 2018

INTRUSOS Y HUÉSPEDES, LUIS MAGRINYÀ


Buen día en la escuela: siempre está bien que el medio de subsistencia sea agradable; pero los alumnos, las clases- lo siento- no me inspiran una línea



Intrusos y huéspedes, Anagrama, pág 115

viernes, 25 de mayo de 2018

EN PICADO, NICK HORNBY


- Sí, por casualidad, viejo hijoputa estúpido
- Así es como me habla- dijo, mirándome con aire lastimero, como si mi larga relación con los dos me autorizara de algún modo a interceder por él ante su hija.
- Apuesto a que lamenta su decisión de no haberla mandado a la privada, ¿me equivoco?
- ¿Cómo dice?
- Muy admirable y demás mandarla a la escuela pública. Pero ¿sabe? Obtiene aquello por lo que paga. Y usted incluso un poco menos que eso
- El colegio de Jess hace un magnífico trabajo en circunstancias muy adversas- dijo Crichton-. El cincuenta y uno por ciento de la clase de Jess sacó un suficiente o más en el bachillerato. Un once por ciento más que el año anterior.
- Excelente. Debe de ser de gran consuelo para usted
Los dos miramos a Jess, que nos hizo un corte de mangas


En picado, Anagrama, pág 137

viernes, 11 de mayo de 2018

CUANDO FUIMOS HUÉRFANOS, KAZUO ISHIGURO


Lo que conservo es el recuerdo de estar entrando en una clase- el aula 15 del Old Priory-, donde el sol entraba a ráfagas a través de los estrechos ventanales claustrales y hacía visible el polvo suspendido e inmóvil en el aire. El profesor aún no había llegado, pero yo también debía de llegar un poco tarde porque recuerdo que mis compañeros estaban ya sentados en grupos en pupitres, bancos y antepechos de ventanas. Estaba a punto de unirme a uno de los grupos de cinco o seis alumnos cuando sus caras se volvieron hacia mí y comprendí enseguida que estaban hablando de mi persona.


Cuando fuimos huérfanos, Anagrma, pág 20

viernes, 27 de abril de 2018

BODEGÓN CON PECES, JOSEP PLA


La cultura- lo que genéricamente se llama la cultura- tenía una representación más bien pobre. No había pedagogos ni se cumplían las leyes de la instrucción pública. Para ir a la escuela, entre ir y venir, los niños hubieran tenido que caminar diez o doce kilómetros diarios: la prudencia exigía que sólo fuesen cuando no tenían nada más que hacer y, aun así, debía meditarse



Cinco historias del mar, Destino, pág 14

viernes, 30 de marzo de 2018

CHESIL BEACH, IAN MCEWAN


Cuando estaba de un humor más realista, Edward pensaba que debía encontrar un empleo idóneo, de profesor de historia en un centro de enseñanza secundaria y asegurarse de eludir el servicio militar



Chesil Beach, Anagrama, pág 57

viernes, 16 de marzo de 2018

SOLENOIDE, MIRCEA CARTARESCU

En una de las clases me esperan cuarenta críos, pero ¿en cuál?. Casi siempre me equivoco. Abro titubeante una puerta, los alumnos en sus pupitres se vuelven hacia mí, la profesora interrumpe la serie de fracciones (si es la bella Florabela) o la lección sobre la inmovilidad de los reptiles (si es la temida Gionea) o sus tics del síndrome Torett (si me encuentro con Vintila, el profe de Geografía). ‘Perdón’, digo y cierro arrepentido la puerta con el sentimiento de alguien que ha sido, sin querer, testigo de un secreto vergonzante. Lo que tiene lugar entre los alumnos y los profesores ahí, detrás de las puertas blancas, numeradas, me ha parecido sellado siempre con un tabú tan poderoso y tan indiscutible como el de irrumpir en los baños de las señoras



Solenoide, Impedimenta, pág 56

viernes, 2 de marzo de 2018

EMPIRE FALLS, RICHARD RUSSO (I)

En un mes volverían a empezar los madrugones a las cuatro de la mañana. Los días en que se preveía nieve, Otto y los directores de las escuelas elemental y media se levantaban muy temprano para conocer los últimos detalles del parte meteorológico. A las cinco y medía tenían que haber decidido si era demasiado peligroso poner los autobuses escolares en marcha. En general, los padres querían que sus hijos fueran a la escuela, porque de lo contrario endrían que decidir qué hacían con ellos. Antes de ocuparse de tan necesarias cuestiones muchos padres preferían llamar a Otto Meyer hijo y transmitirle su impresión de que era un maldito imbécil, un gandul y un cabrón inútil que buscaba una excusa para tomarse el día libre, como si no le bastase con todo el verano. Si Otto estaba en la ducha y contestaba su mujer, se lo decían a ella. Los padres que se mostraban más airados e insultantes los días de nevada no eran generalmente los que tenían que preocuparse por faltar un día al trabajo para entretener a sus hijos. Eran más bien los mismo que inscribían a sus chavales en el programa de comida gratuita y los enviaban a la escuela mal vestidos, pero en cambio podían permitirse tener contestador automático para ahorrarse la molestia de hablar con directores y cobradores de facturas



Empire Falls, emecé lingua franca, pág 490 

viernes, 16 de febrero de 2018

HORMIGAS, ETGAR KERET

Mi madre dice que tengo que estudiar solo, ahora que ya no estoy en el colegio. Pero mi padre ya me había dicho en más de una ocasión que en el colegio no se aprenden más que mentiras y tonterías. Y para estudiar en solitario mentiras y tonterías no es que tenga demasiadas ganas, así que en vez de eso voy y me entretengo con las hormigas.
Mi padre y mi madre apenas hablan desde que dejé de ir al colegio. Mi madre culpa a mi padre por eso.


Hormigas, Siruela, pág 161